domingo, 11 de enero de 2026

Mesa y mantel

 Varias estampas recurrentes han poblado mi cabeza durante la noche; en todas ellas me encontraba sentado a la mesa, de un restaurante que por lo vetusto del mobiliario, bien podría pasar por un mesón castellano, con su mantel de papel ajedrezado a cuadros rojos y blancos.

 Hay mucho ruido, en parte motivado por la presencia en mi mesa de varios niños. Reconozco la cara de una actriz de televisión, sentada en frente mío que me apremia con su café, para que le recuerde al camarero que no lo ha traído. En un momento veo en mi teléfono un correo electrónico que me urge a terminar unos ajustes contables en el ordenador de trabajo antes de irme a una fiesta que mi empresa a organizado. Cabeceo contrariado de un lado a otro y digo a los comensales, que me voy, pero a la oficina, no a la fiesta, porque no me dará tiempo ya que tengo que terminar lo que me han pedido, antes de que acabe el día.

  Me levanto pero antes paso por el baño. Confirma este la decoración del salón, por los bordes de un viejo espejo y las puertas de madera añeja, con pátina gruesa de haber sido repintadas con algún barniz de brocha gorda. Hago cola para acceder al mingitorio. Un paquete de gran volumen que acaba de traer un mensajero está justo a la entrada y hay que vadearlo para poder entrar. Estoy rodeado de gente muy mayor que como suele decirse, se queja jurando en arameo, por tener que aguantarse las ganas, algo que con la edad se hace más complicado.

 Salgo por fin de allí y el sueño se disipa, se funde a blanco. Fin. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Mesa y mantel

  Varias estampas recurrentes han poblado mi cabeza durante la noche; en todas ellas me encontraba sentado a la mesa, de un restaurante que ...