La buscada estampa navideña ha llegado en el tiempo de descuento, en mitad del largo fin de semana de Reyes que apura sus horas antes de la llega del día grande.
El descampado que luce pelado, cual secarral habitualmente, tiene ahora una estampa hermosa, gracias a su manto blanco que lo cubre todo.
Desde mi ventana veo con regocijo cómo las mascotas de mis vecinos disfrutan de la novedad, dando brincos con sus patas; es de esperar que no tarden en hacer sus irrupción los peques, para jugar a tirarse bolas o intentar levantar un muñeco de nieve antes de que esta se vuelva escarcha. Toda una fiesta que veré con envidia desde mi particular atalaya.
Estampa entrañable como colofón a unas fiestas que se van. Llegan los días mas cabales del año.

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