Hoy la comida de tupper en la sala de comidas de mi planta ha venido sazonada por un tema que es un clásico a comienzos de año: sobre qué subida de salario nos harán para hacer frente a 2026.
Parecíamos una cuadrilla de ancianos dando de comer a las palomas en cualquier parque, quejándonos de lo caro que está todo, del coste de una vida que siempre parece ir por delante de lo que dan de sí los carcomidos emolumentos de simple asalariado oficinista.
Desde luego hay casos y casos; leo hoy en las noticias que la Presidenta del BCE cuenta sus ingresos, (oficiales) por cientos de miles de euros, llegando a ser la funcionaria comunitaria que más gana en toda la Unión. No es un aliciente para ella saber si va a llegar a fin de mes o no. Ventajas de su alta responsablidad y de la necesidad de pagarla muy bien para evitar posibles corruptelas. Con eso y con todo, no me da ninguna envidia.
Cosas del vil metal. El dinero no da la felicidad, pero si aporta tranquilidad, esa que cada día está más en el alero, por lo pecuniario y por otras tantas cosas. Veremos con qué nos salen cuando llegue el momento de comunicarnos, qué ganaremos este año. Quién sabe. Otra forma de jugar a la lotería.
No hay comentarios:
Publicar un comentario