jueves, 29 de enero de 2026

Asalariados

 Son números de récord, pero no dan para distribuir las ganancias con todo el mundo. 

 Hay que repartir dividendos, pagar bonus  concertados en contratos al más alto nivel, pingües beneficios que ya tienen dueño antes incluso de producirse. 

 ¿Qué queda para el resto?  La palmadita en la espalda, un gracias que, aunque en muchas ocasiones es sincero, dista mucho de ser suficiente.

 Tal vez por eso discrepo tanto en las formaciones, cuando nos insisten en la teoría de que ahora nosotros mismos somos nuestros propios jefes, quienes nos marcamos la agenda, planteamos las prioridades, organizamos las actividades, con tanta libertad como nunca antes habíamos experimentado, sin la presión de un mando superior que revise constatemente tu trabajo. Esa flexibilidad, no sólo no rebaja la presión, sino que la aumenta, al enfocar todo a los resultados antes que a los procesos. Si llegas a lo que te marcan bien, si no...

  Soy jefe de mi vida en privado, no en mi trabajo. Ni a nivel nominal, ni tampoco a nivel salarial.Conviene emplear las palabras y términos con correción  y no confundir, otras maneras de organizar la tarea con el estatus real que se tiene en la empresa. Un asalariado será siempre un asalariado, por mucho que quieran pintarlo de otra manera.

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