Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




viernes, 12 de abril de 2024

Mochila

 La palanca cede y se abre la puerta. Entra la luz del sol. La claridad anima el espíritu sólo con la primera brizna de luz que se proyecta sobre la tarima del suelo.

 Se despereza así el día y con él la cabeza, que se espeja viendo el petate listo para salir.

 Días de vino y rosas. De no aporrear teclas de un ordenador. El reloj se queda en la mesilla. Luz y más luz.

  Solo queda hacer el último giro de llave y que el clic de la cerradura selle la entrada.

 Vía.

 


jueves, 11 de abril de 2024

El semáforo

  -Si no va bien, termina en el semáforo

 Dijo un ex-portero a cuenta de un lance de juego, en medio de un partido, en relación a un jugador de raza negra.

 Sólo le faltó aclarar haciendo qué, si vendiendo pañuelos de papel o lavando parabrisas de los coches; tal vez haciendo malabares o pidiendo con un cartel.

  Si ese comentario se hace en la barra de un bar, pasa desapercibido y no levanta ampolla alguna.

 Si lo haces en una televisión en horario de máxima audiencia, por una retransmisión deportiva, te caes con todo el equipo: eres un racista y clasista de tomo y lomo.

¿ Cuál es la vara de medir?

 Saber estar, saber comportarse, saber cuándo, cómo y dónde. Parece como si cada vez nos costara más adaptarnos a cada momento y a sus circunstancias.

 Aunque quizá puedan encontrarse otras explicaciones.

 En estos tiempos del zasca virtual, de la competitividad en el gracejo a la hora de hacer comentarios, hacen que la intensidad de las ocurrencias aumente y la gracia de las mismas, decrezca.

 Dudo que tenga mayor recorrido que el de una metedura de pata, hecha muy probablemente sin la malicia que se le presupone al comentario, que además de torpe, es insulso por agarrarse a un estereotipo. Bastará con que sirva de ejemplo de que no vale cualquier cosa para ser chisposo, ni tan siquiera en el frecuementemente crispado contexto de los comentarios futbolísticos. Las formas, siempre ellas. Qué devaluadas.

 

 

 

A bocarrajo

 De improviso, sin que nadie la esperase.

 Con toda la indignidad que siempre le acompaña.

 Con ese vacío rotundo, que deja sin habla, que inmoviliza, que hace que flaqueen las piernas a quien recibe la noticia.

 A la salida de un bar, rodeado de compañeros, en medio del jolgorio, de risas y buen rollo.

 Y de repente, cae la noticia, por teléfono;  fría, increíble, como un mazazo. A bocajarro.

 Así es como aparece la parca. Sin avisar, sin retarte a jugar una partida de ajedrez. Nunca dejará de impresionar ver como el fin de partida, carece de preparativo alguno. Llega, ejecuta y al que alcaza, se va. Así de duro, así de simple, así desde siempre.

 

martes, 9 de abril de 2024

Librerías

 Abrir una librería física en los tiempos que corren, es todo un acontecimiento, sólo alcance de muy pocos osados, ¿Razón?: se me ocurren unas cuantas maneras mejores de morirse uno de hambre.

 Igual sorprende que lo diga uno que las visita a menudo, que llora por las esquinas cuando ve una que echa el cierre, que les hace gasto siempre que puede, pues se niega a leer en otro formato que no sea en papel.

  Salvo la fiesta de junio en el Retiro, el resto del año la compra en locales, física, es un goteo ínfimo, solo asequible para grandes superficies o librerías notorias; para las demás es tiempo de réquiem, de echar la mirada a atrás y de ponerse nostálgicos, de cuando eran otros tiempos y la gente compraba en las tiendas, en un país que siempre se ha jactado de leer poco;  incluso así, no era una rareza.

 En estos tiempos de economizar el tiempo, por qué malgastarlo desplazándose para oler el papel recien impreso, con ese olor tan característico y evocador. No, mejor caer en la garras de algún gran distribuidor on line y esperar a que un agotado mensajero te traiga el paquete con su contenido a casa.

 Renovarse o morir. Toca morir. O no. Igual que se reproducen como champiñones las barberías, las panaderías o las tiendas de arreglos y cosido de ropa, ahora que agonizaban las mercerías, por qué no soñar con la posibilidad de que la gente vuelva a las librerías a comprar sus lecturas.

 Ciclos y más ciclos. Esta es la entrada más rara que he escrito en mucho tiempo. No sé si es un canto de esperanza o de lamento. Vaya vaines, como las ondas o ciclos de los que teorizaba Kondratieff. Así ha salido la cosa hoy.

 


lunes, 8 de abril de 2024

Lo que sabe la señorita Kim

 Es evidente que algo se está moviento en Corea del Sur, en lo que es un intento de aproximarse a la cultura occidental, como vía de escape de las encosertadas costumbres orientales que, según en qué casos no distinguen mucho a los coreanos de sus vecinos de continente. 

 Un buen ejemplo, en clave reivindicativa feminista, es este trabajo de Cho Ham-Joo, recopilación de pequeñas historias, escritas sin ánimo de ser publicadas nunca juntas, que tienen por protagonista siempre, a una mujer apellidada Kim, el apellido más corriente en aquel país.

 Publicadas en castellano por la Editorial Alfaguara, Lo que sabe la señorita Kim, cuenta historias corrientes y dispares, de adolescentes, de mujeres de mediana y edad madura, de diferentes clases sociales y constituyen un fresco claro y nítido que recoge su situación en una sociedad a la que le cuesta desprenderse de los clichés que clasifican a ambos sexos y que discriminan y menoscaban a la mujer frente al hombre.

 Con una prosa rica y potente que engancha enseguida, la autora elabora un collage actual y reivindicativo, que muy bien puede trasladarse a otros contextos y a otros países. 

  Un acierto su lectura, como lo es visionar la cinta Parásitos, de Boon Joon-ho, otra magnífica estampa narrativa con imágenes de crítica y censura de la anquilosada tradición del país con todas sus ramificaciones. Una vez más es la cultura la que está a la vanguardia de los cambios, empleando para ello sus distintas manifestaciones y formas de expresión.

P.D. Sirvan estas líneas de recuerdo para Lee Sun- Kyn, actor de la oscarizada cinta, reciéntemente fallecido a los cuarenta y ocho años, que no supo o pudo digerir la presión de la acusación de consumo de drogas, sufriendo amenazas y extorsión. Que su muerte, además de remover conciencias, abra también mentes. Descanse en paz.




 

domingo, 7 de abril de 2024

In memoriam. Ramón

 Nos llegó la noticia ayer a medio día, cuando ya hacía varías horas que te habías ido. Un mensaje de whatsapp de tu mujer, pidiendo disculpas por tener que molestar para decirnos que habías sufrido un infarto y que no lo habías superado. 

 De camino a Avilés ibas, para rendir tu última presencia en el tanatorio de tu ciudad, cuando me llegó ese mensaje, que ha corrido como la pólvora entre la red de colegiales, Loyolos que somos y seremos siempre una familia.

 Nos pedía Verónica, tu ya viuda en su mensaje, que rezáramos por tí y que siempre te recordáramos riendo y bromeando. Es difícil recordarte de otro modo.

 Echando un vistazo a tu perfil de Facebook, a las fotos que allí dejas colgadas, sales en la mayoría con un vermut o una cerveza en la mano, siempre tronchándote de la risa, ataviado con ropa de fiesta callejera, de la que siempre fuiste un fan incondicional. Los Sanfermines pierden a uno de sus más fanáticos valedores.

 De entre todos los recuerdos que guardo de ti, especialmente de primer año de colegio mayor, me quedo con la gincana que hicimos en nuestro año de novatos, en la prueba que teníamos que superar en Casa Mingo, donde nos esperabas para enseñarnos a escanciar sidra y en donde teníamos que recoger los tapones de botella que debíamos llevar con nosotros como prueba. Asturiano de pro, nunca dejaste de profesar amor por tu tierra, con tu bandera a rastras en todo momento.

  Que esa tierra del norte que te vio nacer te acoja en  su seno y te sea leve, amigo. Descansa en paz, Ramón. 

sábado, 6 de abril de 2024

Vida y muerte

 Todas las vidas son iguales, igual que dolorosas son sus pérdidas, especialmente cuando estas son traumáticas. Discrepo de todos aquellos que se ofenden o escandalizan cuando creen observar un mayor grado de condena en la muerte de varios cooperantes occidentales de una ONG, que en la de civiles de Gaza, víctimas colaterales de una guerra suicida en la que el primer ministro israelí Netanyahu, está eliminando a fuerza de fuego y sangre indiscriminados, todas las razones de peso que justificaban su derecho a la defensa. 

 Son muertos que colman el vaso, que terminan por hacer estallar los límites de la paciencia, de una comunidad internacional que no entiende la estrategia de un gobierno dispuesto a exterminar a Hamas al precio que sea.

 Por qué en los peores momentos, en las peores crisis, estamos en manos de los más incapaces. No me cabe duda de que el conflicto tendría otros derroteros, o directamente ya habría concluido, si otro líder ocupara el puesto de máxima responsabilidad en el gobierno judío. No se puede ser más incapaz, ni más incompetente. No fue capaz de evitar los ataques, que por mucho efecto sorpresa que tengan, se han realizado en el país que se jacta en ser el más seguro del mundo, y está  respondiendo a los mismos y a la negativa a liberar a los rehenes, de la peor y más trágica de las maneras. Para acabar con la enésima guerra acaecida en tierra santa, antes hay que terminar con el más incompetente, a quien la historia ya le ha juzgado y condenado.