martes, 24 de febrero de 2026

Placeres

 Llega el convoy puntual, a las 6:24 horas. Me subo sin agobios y encuentro sitio donde sentarme con facilidad. Deposito la mochila a mi pies y abro diligente mi libro, con ganas de continuar donde lo dejé la noche antes. Tengo tantas ganas de imbuirme en la lectura que apenas si me percato de lo que tengo a mi alrededor.  

 Al cabo de un rato levanto la cabeza y observo que esta vez me ha tocado un lote de compañeros de viaje poco ruidoso. Las dos chicas que tengo delante, están acurrucadas, con los ojos cerrados, como tratando de alargar el descanso en el asiento con posturas poco recomendables, que en la cama les ha sido negado. A deferencia de otras veces hay pocos observando cosas en el teléfono, nadie está hablando por él; el grado de silencio es tal, que apenas lo alteran dos personas, uniformadas con la misma ropa, compañeros que hablan calmadamente en un tono que ni permite adivinar de qué están charlando.

 Vuelvo a mi libro y a su sustancia, pasando las hojas que marchan a buen ritmo; a este paso terminaré de leerlo mucho antes de que concluya la semana. Desde luego en días como hoy cunde mucho la lectura y convierten el traslado a la oficina en un tiempo valioso, bien aprovechado.

 Ventajas de compartir ruta con personas faltas de activación, con un nivel de energía aún bajo mínimos a esas horas; qué diferente despertar tenemos cada uno y que distintos somos en la tarea de coger ritmo y afrontar la jornada con sus tareas.

   Llego a la Estación de Sol, mi lugar de transbordo, contento con el resultado del viaje, con el bagaje de páginas acumuladas, degustando una historia que no por vieja y conocida deja de encandilarme, por el modo en que el escritor la afronta en su texto, muy original.

 No conozco mejor manera de empezar un día de faena. Pese a las muchas horas que me quedan por delante de obligaciones, para mi ya es un dia estupendo y eso que apenas son las siete de la mañana. Cuanto más sencillos son los placeres, más llenan.  

   

 

Placeres

 Llega el convoy puntual, a las 6:24 horas. Me subo sin agobios y encuentro sitio donde sentarme con facilidad. Deposito la mochila a mi pie...