Es una foto robada.
Difícil describir el impulso que me llevó a sacar mi smartphone del bolsillo y tomar la instantánea mientras caminaba por un largo pasillo de metro, amparado por el silencio y soledad a primera hora de la mañana.
Tal vez fuera por lo extraño que resulta ver a personas religiosas con su hábito transitando por espacios públicos, algo que antes formaba parte del paisaje cotidiano.
Cómo cambian las cosas; mirando la foto para ver cómo había quedado dio pie para que comentase la anécdota de mi reportaje con una compañera de trabajo, que me soltó con total naturalidad:
- Ver dos monjas de espaldas, da mala suerte.
¿Por qué dos y no una o seis? ¿ Pasa lo mismo si me cruzo pero de frente?
No me quedó más remedio que investigar un poco. Efectivamente es un resabio de creencia popular frecuente en zonas rurales, en España en Iberoamérica, o en Italia; de hecho estos últimos tan dados a gesticular, conjuran al parecer la mala fortuna tocando hierro, (toccare ferro), para ello tocan a la persona que tienen al lado para de esa manera pasarle la mala racha mientras exclaman discretamente ¡Suora tua! (¡Tu monja!).
El tradicional tu la llevas, que practicamos aquí de toda la vida, con fines purificadores y profilácticos.
Ni que decir tiene que yo no tenía a quien tocar, ni he hecho ninguna otra acción con vistas a contrarrestar la mala fortuna; así que espero acontecimientos al respecto.
Mientras tanto publico aquí la prueba de mi avistamiento matutino y posterior acto para inmortalizarlo, ya que no violenta la intimidad de las retratadas y deja testimonio de una acción tan inocente y espontánea como culpable y objeto de condena por razón de una superchería que nunca será superada.
