Cerrar capítulo con la sensación de haber hecho los deberes.
Descanso necesario, perseguido después de que se ofreciera la oportunidad de restituir lo dañado.
Porque hubo una vez que no supe estar a la altura, que no me porté bien ni hice lo que debía.
Tras mucho tiempo de silencio se restableció la linea por sorpresa, repentinamente y sin perseguirlas se presentaron las oportunidades.
Mil ochocientos kilómetros para saldar una deuda, contraída, ahora restañada.
Ahora me siento en paz, tranquilo conmigo mismo.