viernes, 6 de noviembre de 2026

Lector de mérito

 Pasan las horas, despacio.

 Al abrigo del sofá, con la compañía de los libros.

 Casi siempre entregado a los fastos de la novela; incapaz de hacerlo a una única lectura, diversifico el tiempo, lo reparto entre un escritor español y otro alemán; ejercicio de comparación extraordinario, por cómo fluyen las líneas de lectura, los diálogos, las descripciones del entorno. Me entrego a las tramas, una en tierra, la otra en las aguas de mar, con deleite; siento que me enriquezco, que eso me permite mejorar mis dotes de escritura, esas que trato de practicar cuando escribo alguna cosa en este blog.

 Sin entrenamiento no hay mejora. Para escribir bien hay que hartarse a hacer garabatos, sí, pero también hay que leer mucho. Siempre me he preguntado por qué nadie presume de ser un buen lector. Tienes talento si escribes con soltura, si muestras capacidades a la hora de plasmar en un papel situaciones, sentimientos, historias, si consigues llegar al público, pero en cambio a nadie se le reconoce como virtud la de leer bien.

 Leer cosas que tienen poso y enjundia es necesario; un buen lector debe ser capaz de hincarle el diente a un poema de Neruda, un texto de Emerson o una novela de Thomas Mann; entender con una puesta en escena de Ionesco,adentrarse en el universo de García Márquez. La tarea es ingente. Faltaría más de una vida para abarcar todo lo preciso.

  Así que yo sigo en la faena, en el proceso, hasta donde me dé tiempo a llegar. 

Lector de mérito

 Pasan las horas, despacio.  Al abrigo del sofá, con la compañía de los libros.  Casi siempre entregado a los fastos de la novela; incapaz d...