No es por los 38 grados que marca el termómetro en estos momentos, por lo que la calle aparece vacía.
La gente anda ya acomodada y velando armas para lo que se avecina, en apenas dos horas.
No porque lo haya visto antes deja de sorprenderme, cómo un simple partido de fútbol puede llevar a la parálisis el pulso de una ciudad, de un país entero.
Expectación y nervios. Pase lo que pase está tarde-noche, mañana será igualmente lunes, tocará empezar la semana e ir a trabajar. Suerte y mucha felicidad para los que ganen, (que ya puestos sean los de aquí), aunque sea efímera esa sensación, tanto si se gana como si se pierde.