Esperada la comparecencia en sede judicial de un ex-presidente, imputado en varias causas, situación que ha agitado el tablero político, tensando aún más las cuerdas de un momento politico que amenaza con reventar la convivencia. Viniendo de donde venimos, resulta sosprendente la situación de confrontación que se respira en el ambiente y que afortudamente no llega a más gracias a la sensatez de la gente corriente, que en la calle muestra más mesura y tablas que aquellos que deben dar ejemplo en sus posiciones, con sus responsabilidades.
Sale del coche antes de subir las escaleras que le dan acceso a la Audiencia Nacional, un grupo de personas de número incierto a las que no se ve, pero si se escucha, lanzan abucheos e insultos que se entrelazan con algunos aplausos leves. Una escena tan conocida y habitual que no por ello deja de producirme siempre sorpresa.
¿Quién dispone de tiempo para plantarse delante de algún sitio, mientras espera a que llegue el protagonista del evento, normalmente no poco tiempo? Patrón que se equipara a los aficionados de deportes, seguidores de músicos, criminales confesos, empresarios o políticos.
Lo serio y lo relativo al ocio y al divertimento comparten hábitos y prácticas. El morbo de tener cerca a alguien que llama la atención conduce a hacer lo mismo. Palmeros que se erigen en termómetro, en tribunal popular in situ.