Tres policías canadienses, fuera de servicio, se encuentran detenidos en dependencias policiales, tras ser denunciados por agredir sexualmente a una prostituta, en un taxi de Barcelona.
Agentes de la autoridad que se desautorizan, uno de ellos incluso huyendo y obligando a que su arresto se hiciese en Palma de Mallorca.
La noticia que ha sido redactada con poca información, no menciona en ningún momento al taxista, que por razones obvias podría llegar a ser acusado de complicidad; su vehículo está enteramente bajo su responsabilidad. En una situación así de indefensión, la negación de auxilio aún a sabiendas de poder llevar las perder, es imprescindible. Imagino que en sucesivas ampliaciones se sabrán más detalles al respecto.
Muestra repulsiva de machismo, el acto, cometido por agentes de la ley, que no por estar fuera de servicio, dejan de ser lo que son; espeluznante por el pensamiento de muchos, que por increíble que parezca, sigue siendo el de atenuar abusos de este calibre porque la agredida es una trabajadora sexual.
No. Una puta es antes que puta, mujer, como cualquier otra. No hay distintos niveles, ni graduaciones.
Para los que dicen que la igualdad está afianzada y es cosa del pasado y en cambio, categorizan a la mujer en función de su trabajo y cualificación. La dignidad no conoce de oficios, ni de condición alguna. Para hacérselo mirar y educar. Miseria e ignorancia a menudo van cogidas de la mano.