Porque lo de encontrar pareja es un asunto tan viejo como la vida misma.
Hubo un tiempo en que había personas que no se conformaban con los métodos tradicionales para conocer gente y recurrían a agencias profesionales, para que le trazasen un perfil y buscaran personas que pudieran ser compatibles.
Esa agencias aún existen y por lo que leo al buscar información sobre el tema, no gozan de mala salud, ni mucho menos.
Y eso que desde que existe internet, hay una forma más económica, más cómoda y menos expuesta, la de usar páginas web de citas, (dicen que hasta cinco millones de personas, las emplean de forma habitual).
El otro día aproximándome al hotel donde se celebraba la boda de un amigo, casualmente encontré una de estas agencias, anunciada en la fachada de un vetusto edificio con un cartel que ya ha conocido muchos inviernos, tantos que pensé que probablemente no existía y habían dejado el cartel ahí a modo de curiosidad.
Pero no, me equivoqué, sí que existe. está activa y curiosamente no tiene página de internet para anunciarse; (estrategia de marketing, sin duda).
Para aquellos que quieren una forma más artesanal de interacción, hay opciones, en estos tiempos en los que hasta ligar en los bares se ha convertido en algo extraño; se nota mucho cuando sales por la noche que la gente que interactua va a tiro hecho, ya se han conocido antes, de otro modo.
Igual que otros negocios que parecían extintos o minoritarios han vuelto, las panaderías, los talleres de costura para arreglar ropa o las barberías, por citar a algunos, por qué no van a poder ponerse de moda estas empresas ahora que recurrir a terceros no da tanta vergüenza como ocurría antes para encontrar estabilidad emocional; hace años quien acudía a estos servicios lo hacía discretamente, por sentir que al hacerlo estaba certificando su incapacidad de conseguir pareja como el resto; ahora esto ya no es una excepción, ni convierte a quien lo demanda en un bicho raro.
Si demandamos sexo a la carta, siendo capaces de pagar cantidades desorbitadas por ejercer de simple mirón, por qué esto iba a ser una deshonra. Al final todo de algún modo vuelve, porque las necesidades, son siempre las mismas, no cambian y la de paliar la soledad es la más notable de todas ellas.
