La iglesia ortodoxa rusa ha autorizado el traslado de las reliquias de una mano del Príncipe Donskói al frente de guerra. La pieza fue llevada hasta el complejo memorial de Saur-Moguila, ya en territorio ucraniano ocupado por Rusia, donde se realizó una ceremonia religiosa y militar con el objeto de imprimir moral a las tropas en el frente abierto en la Región de Donetsk.
Los restos óseos corresponden a una parte de la mano derecha de este príncipe medieval del siglo XIV, cuyos despojos fueron descubiertos recientemente durante unos trabajos de restauración en la Catedral del Arcángel San Miguel, en las proximidades del Kremlin.
Dimitri Donskói, es el héroe de la batalla de Kulikovo, en donde las fuerzas que lideraba derrotaron al ejército de Mamai, comandante de la Horda de Oro. Aquel hito fue un punto de inflexión en la dominación mongola sobre los territorios rusos, con un enorme peso simbólico que se ha interpretado como expresión de resistencia, unidad y afirmación nacional.
Vladimir Putin en persona, asistió a la exhumación de unos restos en el pasado mes de agosto; que apenas unos días depués se hayan trasladado al frente de guerra deja un poso que da lugar a interpretaciones.
Va para cuatro años que esta guerra hostiga al este de Europa. Sin cifras oficiales reales que contrastar, los servicios de inteligencia occidentales hablan de bajas en el lado ruso que superan el medio millón, mientras que otras fuentes elevan esa cifra a cerca de un millón y medio de soldados muertos.
Sin final previsto, al menos a corto plazo, hay otra guerra que justificar y es la que se libra a nivel interno ante la opinión pública. Dudo que la sociedad rusa acepte el goteo de soldados muertos durante mucho tiempo más, por mucho que estos se esten reclutando entre personas de dudoso pasado, como se afirma en algunos medios. No sería la primera guerra que se pierde sin que las bombas y los fusiles dictaminen la suerte de las posiciones en el campo de batalla.
La propaganda del sátrapa de Leningrado, ha decidido encomendarse al áurea de un héroe del pasado, para sostener el presente. Veremos si el futuro no lo determinan sus conciudadanos vivos y anónimos, seguramente hartos de un conflicto que está sangrando a sus familias.