El café borbotea y sale por el pico vertedor ardiente, haciendo pompas aromatizadas que elevan el aroma con su mínima cortina de vapor.
Aparto la cafetera del fuego de la vitrocerámica, espero que el contraste con frío de la base del plato donde la deposito ayude a calmar el correoso líquido negro que arde en deseos de salir del colector.
No hay momento más placentero, ni siquiera cuando se da el primer sorbo desde la taza; ese olor del vertido desde la cafetera hasta el recipiente donde se deposita para su consumo, es una experiencia sensitiva irrepetible.
Apenas dura unos segundos, pero son mas que suficientes para reactivar el cuerpo y el ánimo. Son las propiedades implícitas del fruto del cafeto, antes de que se proceda a su ingesta y paladeo.