Clara es una mujer solitaria, tranquila y metódica que comienza su día como siempre, como ha venido haciendo en los últimos treinta años, manteniendo sus rutinas y acudiendo a sus obligaciones laborales en el banco donde trabaja.
Hoy en cambio no es un día como los demás, es su último día en la empresa, al haber cumplido los años preceptivos que marca la ley, ha llegado el momento de su jubilación.
La protagonista de esta historia, afronta su última jornada como miembro de la clase activa con el cuerpo cambiado, con sensaciones raras, con ganas de que pasen las horas rápidas, sin deseo alguno de recibir homenaje o muestra de afecto por parte de sus compañeros que la ignoran y a los que no soporta y casi consigue que así sea, pero no; a punto de llegar la hora de fichar, el guión del día, cambia.
Con este argumento Rosa Montero escribe esta novela corta que es impropia de ella, por lo sorprendente del argumento, por la brevedad del texto, por el desenlace con que la culmina.
Un día en la vida de Clarita, (Editorial Alfaguara), no es un experimento, ni una tarea pendiente que ha llegado a las imprentas después de estar largo tiempo procrastinada; es un trabajo, escrito con intenciones muy diferentes que ha dado como resultado un texto electrizante, de traza y factura limpia, que engancha desde el comienzo y que hace que se devore con la lectura gracias a su final.
PD.: Tal y como pediste en tu epílogo, Rosa, nada del desenlace queda expuesto en esta breve reseña. Quien quiera salir de dudas que lea y que la disfrute.
