Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el envenenamiento por modedura de serpiente causa entre 81.000 y 138.000 muertes y en torno a 400.000 amputaciones a lo largo de un año natural. La cifra total estimada de encuentros con estos ofidios que terminan en ataque o mordedura, se calcula en un número que supera los cinco millones.
Continuando con estadisticas, el 95% de estos episodios se producen en países pobres, tal y como se publica en el artículo aparecido en la revista científica The Lancet.
Es compartida la idea de que estas cifras pueden ser en realidad mucho mayores de las que arrojan estas estimaciones.
Hay factores además que inciden notablemente en el aumento del peligro de estos encuentros y es la proximidad con la que humanos y reptiles viven en determinadas zonas de continentes como África, algo que se achaca, entre otras cosas al cambio climático y a la necesidad de muchas especies de buscar sustento cerca de zonas pobladas.
Mutatis mutandi, que dirían los leguleyos, que se cambie lo que se tenga que cambiar para revertir una situación que vista desde fuera y con todos los reparos del mundo, parece de sencilla solución, especialmente en lo referente a los antídotos, que escasean en las zonas de más impacto por no ser áreas de negocio de aquellos laboratorios que pueden elaborar esos contravenenos. No puede ser que no haya recursos para esto, como ocurre con tantas otras cosas, porque no salgan las cuentas, porque no sea algo que genere beneficio, debe permitirse el desamparo de áreas de población sometidas a un peligro cada vez mayor.
¿Para qué están entonces las OIG, para qué se las nutre de dinero si no se destina a cosas como ésta? Otro magnífico indicador del nivel de inmundicia moral en el que nos hayas inmersos. Otro más.
https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(23)01698-7/fulltext