Abonado a las novelas de tamaño descomunal y tras petición de su editorial, Juan Manuel de Prada, ha partido en dos entregas su último trabajo, Mil ojos esconde la noche, (Editorial Espasa), dando el subtítulo de La ciudad sin luz, a la primera de ellas.
A lo largo de sus ochocientas páginas, De Prada destila una historia excelsa, cuyos protagonistas habitan en el París ocupado por los nazis, en medio de la II Guerra mundial, personajes del mundo de las artes y la cultura, abocados al destierro, tras la Guerra Civil española, sin que por ello dejen de estar vigilados por el régimen, a través de la delegación que Falange funda en la suspendida capital francesa, cuya sede se traslada a Vichy bajo el colaboracionista gobierno del Mariscal Petain.
Ficción articulada a través de su personaje central, el oscuro, interesado y socarrón Fernando Navales, rescatado de una novela anterior escrita en 1996, Las máscaras del héroe; periodista y camisa nueva que bajo la atenta mirada de los gerifaltes del franquismo, vertebra toda una red de contactos para mantener bajo control a los expatriados por razones de divergencia política, buscando la manera de vencer su discrepancia y convertirles en fieles; de ese modo, desfilan por sus páginas figuras de la talla de Picasso, Gregorio Marañón, María Casares, Oscar Domínguez y así un sin fin de ilustres creadores ausentes de su patria, sin fecha de retorno.
Trabajo ingente, de documentación intensa y alargada en el tiempo que ha dado como resultado esta estampa precisa de la vida de una intelectualidad en el exilio, bajo condiciones difíciles de subsistencia en la atmósfera terriblemente opresora de la Francia ocupada. De lectura fácil, pese al vocabulario erudito y enciclopédico con el que se expresa el autor, dotado de un talento magistral para contar historias con transfondo histórico. Sin duda, una lectura valiosa.
