Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




martes, 16 de julio de 2019

Una educación

  Es este uno de esos libros inclasificables, no solo por la historia que relata, sino también por el estilo, la estructura, el lenguaje y por supuesto el sentimiento que hay detrás de cada una de las páginas escritas en él.

 En puridad debería decirse que Una educación, ( Editoral Lumen), de Tara Westover es una autobiografía, el testimonio que una joven de treinta y dos años muestra al mundo a través de un libro donde pone de manifiesto su increíble existencia como miembro de una familia de religión mormona, cuyo celo en el seguimiento de sus preceptos religiosos es llevado al extremo de hacer vivir a los miembros de la misma prácticamente al margen de la sociedad. 

 La simple suma y sucesión de datos y hechos verídicos que se narran en sus páginas servirían para hacer de este libro algo sumamente especial: una niña que no sabe ni en que día ha nacido, que nunca fue escolarizada, que jamás visito un medico y que desde pequeña supo los sinsabores de la dedicación a un trabajo tan duro como la venta de chatarra. Sin embargo lejos de caer en la sensiblería y en la conmoción, fácil, Westover elabora la historia propia de una superviviente capaz de salir a delante pese a sus peculiares condiciones de vida; de ese modo en Una educación su autora huye de la tentación de cerrar su libro con la sucesión de sus acontecimientos vitales sin más,  para tratar de demostrar al lector que la vida de cada cual es no sólo la suma de hechos que suceden, si no también de las decisiones que se toman y de cómo uno decide formarse para tomar sus decisiones propias y con ello, tratar de cambiar su destino.

 Detrás de estás páginas llenas de momentos crudos e incluso terribles hay un canto a la esperanza, a la libertad, a la capacidad que tiene el ser humano de construir aquello que se proponga, a pesar de cuantos obstáculos se presenten y pongan por delante, y aunque para ello tenga que romper con el bien más preciado que pueda poseer cualquiera: la propia familia.

 Sin duda una educación es un libro especial, tan especial como su autora, cuyo tesón y determinación le permitieron salir de algún lugar en las montañas de Idaho para alcanzar un doctorado en Cambridge y con ello una nueva vida. Una historia que es todo un ejemplo.






jueves, 11 de julio de 2019

El cielo raso

 Tiene la virtud Alvaro Pombo de convertir en crónicas, historias sentimentales de enrevesado pelaje donde dos, tres ó más personajes entrecruzan vivencias y vínculos de los que el lector pronto se siente parte implicada. En este trabajo , El cielo raso, editorial Anagrama, vuelve a mezclarse relaciones de pareja con binóculos de otro tipo, relaciones de carácter marital, en donde el más débil parece con el paso de las paginas el más fuerte y en donde todo lo que en un momento dado fue, tiene siempre fecha de caducidad, de lento e inexorable declive.

 Y es que las novelas de Alvaro Pombo son biografías completas de vida, en donde cada uno de sus personajes ofrece una cara cincelada sin duda por las circunstancias del momento, amparadas en la inevitable cronología que a todos nos condiciona fruto del necesario paso del tiempo.
  
 Con ese estilo tan peculiar, con una prosa sencilla, precisa y culta, donde argumentos filosóficos, estéticos y literarios, jalonan reflexiones y actos de los personajes,  Pombo arma esta historia familiar de dos hermanos cuyas idas y venidas encontrarán más momentos de pena que de gloria. Y una vez más, será Madrid, el escenario de fondo sobre el cual construir la trama, sin que por ello otros entornos  no sean  bienvenidos para dar credibilidad a la historia y sus personajes.

 Salvando obviamente las distancias, podría decirse que Pombo juega literariamente hablando, a ejercer de una especie de Galdós del siglo XXI, en ese afán de contar historias que tienen a Madrid como un referente inmediato. 







martes, 2 de julio de 2019

Construirse un personaje

 Leía ayer por la tarde, que una de las cabeceras más importante de la prensa escrita de este país, iba a lanzar próximamente una colección  de libros denominada Crímenes reales, donde podría encontrarse una serie de títulos que recogían historias de la crónica negra, u hechos delictivos de todo tipo. Echando un vistazo por encima a algunos de los trabajos, apareció enseguida El Impostor de Javier Cercas, que narra las andanzas de José Marco, ex-preso del campo de concentración de Mauthausen, del que más tarde se supo que nunca pisó, suplantando la personalidad  de un preso fallecido.
 
 A Marco le devoró su personaje, probablemente motivado por una personalidad enfermiza y narcisista, que requería el ser centro de atención. Y es que hay personas que no pueden vivir una vida anónima, carente de mayor protagonismo que el que da el día a día y los vínculos afectivos que a cada cual le rodeen.
 
 Marco y su alucinante historia, solo pueden ser fruto de una interiorización total, la que permite convertir una vida de mentira en una gran verdad. Represaliado por los nazis como obrero poco cualificado de una factoria, y dando con sus huesos en la cárcel, este hombre sintió que la vida le debía una compensación, y a falta de consuelo real decidió fabricarse una, convirtiéndose en un mártir que no fue pero como el que se comportó y vivió toda su vida.

 Puede que sea una de las más llamativas, pero no es desde luego la única. 

  A vueltas con las ideas y venidas del cesado president de la Generalitat, ausente hoy en la manifestación de Estrasburgo por miedo a ser detenido por las autoridades francesas, me acordaba de Marco y me preguntaba si Puigdemont es consciente de cómo su personaje de presidente represaliado en el exilio le ha consumido tanto, hasta el punto de hacer de su situación un modo de vivir.

 Y desde luego la comparación daría para mucho, porque en realidad habría que preguntarse cuanto en nuestras vidas es realidad, y cuanto forma parte de un personaje, elaborado para dar satisfacción al entorno, un escaparate que nos sirva de pantalla protectora y nos haga vivir en el recogimiento de una intimidad que no se comparte con cualquiera. Qué grado de mentira nos rodea, y cuanto de él es creación nuestra. Daría esto para dar y tomar.

 En el fondo todos nos construimos un personaje; quizá el grado en que este nos devore es lo que nos distingue a unos de otros.
 
 

lunes, 1 de julio de 2019

Universidad para asesinos

 La última entrega de la saga de títulos que tiene por protagonista al comisario Costas Jaritos, vuelve a poner sobre el tapete las dos grandes virtudes que hacen de las novelas de Petros Márkaris todo un referente en el genero policíaco: construir tramas delictivas perfectamente enrevesadas en las que es difícil barruntar sospechas hasta llegar al tramo final del relato y la capacidad de insertar la trama en la realidad de la Grecia moderna y sus terribles problemas económicos y no menos terribles consecuencias para su población.

 En esta nueva entrega, editada en España en catalán y en español por Editorial Tusquets y que responde al titulo de Universidad para asesinos, Márkaris pone el dedo en la llaga de la denostada universidad griega, cuya fuga de docentes a otros centros universitarios fuera de Grecia o a otras tareas como la política o la empresa privada, es una muestra más del estado de mediocridad profunda en la que se encuentra un país que parece condenado a la supervivencia , sin más perspectivas que continuar día a día sin que la opción de progreso sea una posibilidad real.

 Con su habitual talento para desarrollar ambientes y atmósferas de tensión, Jaritos en esta ocasión deambula por las calles de Atenas al volante de su Seat, ocupando de forma interina la dirección de la policía dada la prematura jubilación de su superior, a la caza y captura de los asesinos de varios profesores universitarios cuyo único nexo entre ellos es el haberse dedicado en algún momento de sus vidas  a la política ,siendo esa puerta giratoria, la de pedir una excedencia y la de poder volver a la docencia cuando se quiera, el principal motivo que argumenta esos asesinatos para cometer sus fechorias.

 La saga del Comisario Jaritos, alcanza en esta nueva entrega un punto culminante del que solo cabe esperar que queden todavía muchas entregas. Absolutamente adictivo.


viernes, 28 de junio de 2019

Sábado, Domingo

 Una salida nocturna, una de tantas sin tiempo ni horarios propia de la época de estudiante, una camarera que atrae a los dos amigos y que les sigue el juego después de que le tiraran los trastos en una cena. Una cita imprevista y montada sobre la marcha en la que los dos amigos compiten por ganarse el favor de la chica. Alcohol, juegos y un oscuro episodio que termina con un disparo, y un herido, pero recuerdos muy vagos, fruto de un desmayo que sufre uno de los protagonistas, que le hace perder la conciencia en medio de los acontecimientos. 


 De lo que pasó una noche, de lo que recuerda y de lo que no, y de los cargos de conciencia que se generan por temor a haber hecho algo malo y no haberlo evitado; sobre esos mimbres construye Ray Loriga su último trabajo Sábado, domingo, Edit. Alfaguara, historia autobiográfica de un hijo de familia acomodada que acaba convirtiendo su vida en un permanente estado de mediocridad del que no le saca si quiera sus esfuerzos por ejercer de buen padre.

 Con esa maestría propia del considerado por muchos como principal exponente del realismo sucio español, Loriga construye una historia corriente, ambientada en un Madrid fácilmente reconocible por lectores que peinen canas entorno a la cincuentena. Con su habitual lenguaje llano, directo y descarnado, Loriga arma esta historia donde la narración lleva a un estado de continua introspección, de constante auto-interrogatorio donde uno necesita darse respuestas así mismo a preguntas latentes largamente arrinconadas a lo largo de los años.

 Sábado Domingo es un estado de conciencia, de realización de una especie de inventario personal, propia de una persona de mediana edad, que hace balance de una existencia más marcada por las oportunidades perdidas que por los logros alcanzados. Es un reflejo de lo que cada vida. 






Misión olvido

  La vida esta llena de segundas oportunidades, de momentos que permiten a uno reinventarse y revivirse, para alcanzar aquello que una vez se quiso y o simplemente para seguir batallando en aras de poder conseguirlo alguna vez.

 Esta reflexión que casi tendría que ser un mantra para todo el mundo es una referencia constante en esta escritora especialista en narrar segundas oportunidades, segundas tentativas de vida tienen como protagonista nuevamente a  una mujer.

 En Misión olvido, Ed. temas de hoy, la protagonista es una profesora universitaria de mediana edad que repentinamente necesita escapar de la que ha sido hasta ahora su vida. Con unos hijos ya emancipados viviendo su vida, y un ex-marido que se apresta a revivir la experiencia de paternidad con otra pareja, Blanca Perea, profesora de lengua, solicita traslado a una remota universidad estadounidense, con la idea de dirigir el proyecto de arrojar luz sobre el legado de un casi desconocido hispanista exiliado y abandonado en el tiempo; pero la única meta que afronta nuestra protagonista es la de poner tierra de por medio, espacio que necesita para aislarse de una realidad que le atormenta y de la que se siente poco recompensada. 

 Como de costumbre María Dueñas construye una trama en la que el lector pronto se siente participe, como si formase parte del elenco de personajes que transcurren por una historia donde pasado y presente se entrecruzan constantemente, en aras de arrojar luz a una existencia que necesita más que respuestas, primero consuelo, y luego una razón por la que seguir peleando. Nuevamente se perfila en las lineas de este relato, con ese lenguaje llano y cotidiano tan propio de la autora, una historia de neto perfil femenino pero no excluyente, donde se hacen eco los desvelos y tormentos de una persona que se haya anclada en un bache del que no parece saber como salir.

 El descubrimiento de los legajos del profesor Quintana, supondrá un retorno al pasado, a la historia de la España de posguerra y aún más atrás en el tiempo, a la historia de las misiones cristianas españolas que durante años sembraron California de enclaves con nombres religiosos que se han mantenido intactos en el tiempo, y de las que poco se sabe siendo historia viva de Estados Unidos.

 María Dueñas construye así una historia intimista con barnices históricos, como ya hiciera en otras historias con El tiempo entre costuras, siendo el resultado final, otra vez sobresaliente.




viernes, 31 de mayo de 2019

La verdad sobre el caso Quebert

  De una novela de accíon o policíaca uno espera fundamentalmente dos cosas, una trama enrevesada donde diferentes personajes alimenten una atmósfera de dudas e incertidumbre y un final inesperado, donde nada es lo que parece y el crimen tiene una autoría insospechada.

 La verdad sobre el caso Quebert, (Ed. De bolsillo,2018) del escritor suizo Jöel Dicker cumple con creces esas expectativas, armando una trama compleja y rica en matices en un lugar perdido de la costa estadounidense, donde personajes corrientes de vida corriente se ven sorprendidos por el hallazgo del cuerpo de una joven desaparecida treinta años atrás.  Con un relato cronológico caótico, desarrollado así de un modo consciente por parte el autor, con la clara intención de despistar y crear escenarios de duda o tensión,  las diferentes revelaciones que poco a poco va aportando el caso, ayudan a generar un ambiente de desconfianza y temor, casi a partes iguales, entre los vecinos del pequeño pueblo de Aurora, que va en aumento desde prácticamente el mismo comienzo de la historia. 

 Con estilo sencillo, nada pretencioso, directo, el lector pronto se ve metido de lleno en la acción, ejerciendo de investigador propio y planteándose sus propias conjeturas sobre quien pudo matar a Nola Kellergan

 No es de extrañar que en tan poco tiempo este trabajo haya tenido su réplica en televisión con la grabación de su serie homónima. A buen seguro habrá sido un éxito si ha logrado reproducir los escenarios de una trama que mas que una novela parece un guión cinematográfico. No en vano el libro se vertebra y utiliza como base la relación íntima de dos escritores, como si fueran padre e hijo en vez de alumno y profesor, cuyo vínculo se desarrolla a lo largo de cada capítulo, usando la propia acción como excusa para desarrollar una especie de pequeño manual de cómo escribir un gran libro.

 Sea como fuere, es de esos libros que te atrapan desde el comienzo y que se devoran en pocos días. Eso convierte a este trabajo de Dicker en una novela sorprendente que hace las delicias de quien gusta de este genero literario.