lunes, 26 de octubre de 2026

Nueve dedos

 Me fui a dormir anoche con la incertidumbre de conocer el resultado de las elecciones en Brasil y cuando he despertado no he podido evitar realizar una mueca de sorpresa. El viejo Lula, ha remontado una distancia de tres puntos porcentuales que le separaban del delfín Bolsonaro, para impornerse en los comicios con más de cuatro millones de votos de ventaja sobre su oponente.

  Increíble.

  Resulta que el viejo nueve dedos, al que todos dábamos por amortizado en una izquierda brasileña que demora en demasía el relevo en el liderazgo, ha sido capaz de movilizar, no sólo a muchos abstencionistas, sino también a gente que en la primera vuelta no le había votado y que por las opciones que había elegido, en apariencia deberían haber dado su confianza a Bolsonaro antes que a él. 

 Parece magia, tanto es así, que el candidato ultraconservador se ha negado a aceptar los resultados y pide la anulación de los sufragios emitidos, como ya hiciera en las anteriores su padre.   

 Veremos cómo evoluciona todo en las próximas horas y días. Me pregunto cuánto le estará escociendo al candidato derrotado haberse mofado en el último debate televisivo entre candidatos de la mutilación que en una mano sufrió el líder del Partido de los Trabajadores, cuando apenas contaba con diecinueve años, tras ser aplastada ésta por una prensa hidráulica. Momento traumático en la vida del dirigente, antes de convertirse en líder sindical del sector metalúrgico.

 Nunca se borrará de su expediente del escándalo Petrobras y la condena a nueve años de cárcel por corrupción pasiva, que le llevaron a prisión durante quinientos ochenta días. Proceso judicial que le impidió presentarse a unas elecciones que ganó el patriarca Jair Bolsonaro. Con esta victoria a buen seguro se desquita de aquel mal trago y de paso altera el tablero político de América del Sur y su tendencia a escorarse hacia la derecha.  

  

Nueve dedos

 Me fui a dormir anoche con la incertidumbre de conocer el resultado de las elecciones en Brasil y cuando he despertado no he podido evitar...