Otro día de carretera. La A4 es ya como una segunda casa. Somos animales de costumbres. Parada después de dos horas de conducción en la misma estación de servicio. En Valdepeñas, con aires rocieros, o al menos así figura en su nombre.
Una gozada ver caer los kilómetros con la carretera despejada, sin apenas camiones, con la fresca, a oscuras, con música relajante, huyendo del frío. Ventajas de tener raíces en el sur.
No hay comentarios:
Publicar un comentario