domingo, 18 de enero de 2026

Greenland

 ¿ Por qué la llaman la tierra verde si en realidad está siempre cubierta de un inmenso manto blanco?

  A decir verdad, por qué no mencionar algún otro color con el cual asociarla, siendo como es un tesoro que acoge minerales, en forma de tierras raras y reservas de hidrocarburos que están prestas a explotarse a medida que se acelera el deshielo de la zona. 

 La ídilica isla que todo el mundo conoce porque en el colegio te la enseñan como la isla más grande que existe en el globo terráqueo, en clase de geografía, es un polvorín, un pedrusco inmenso que se ha convertido en objeto de codicia, de deseo de control por razones que poco tienen que ver con lo estratégico o defensivo y si están vinculadas al interés económico.

 Un país no es un negocio, no es una empresa y, como tal, debe gestionarse de otra manera. Cuando se pone de presidente de un gobierno a un magnate ávido de ganar dinero, antes incluso que de obtener poder, comienzas las fricciones, las incongruencias, las decisiones absurdas, alejadas todas ellas del pragmatismo y la magnanimidad.

 Disfruten de lo votado, pues no en vano estos son abusos legitimados por las urnas, por la democracia representativa, el menos malo de los sistemas políticos, como decía Churchill. No hay margen para echarse las manos a la cabeza, en todo caso para rectificar, cuando toque volver a votar.

 Mientras tanto, que siga el espectáculo. Sólo falta ver, cuál es el papel en la puesta de escena, de otros llamados a la representación, que deben dejar su actitiud de convidado de piedra. Se terminaron las excusas para obviar el choque y la confrontación frente al ogro codicioso, al que la obtención de la gran isla danesa, no parará ni contentará.     

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