Estampas urbanas; paseo por la zona sur de Madrid, por un distrito, el de Usera, que conozco bien de mis habituales paseos en bicicleta por allí. En esta ocasión mi visita se produce a pie, de camino a la Sala 16 de Matadero para ver una exposición inmersiva sobre la vida de la mítica Cleopatra.
Dejo el coche en Avenida de Andalucía, caminando llego hasta la Avenida de Córdoba, cuando me incoporo a la glorieta que me guiará hacia la Calle Antonio López, veo la fachada del hospital y me quedo de piedra.
El viejo 12 de Octubre, está siendo demolido, su torre de más de diez plantas, que durante años fue la edificación más alta de la zona, pasará a ser historia dentro de muy poco, fruto de la profunda remodelación que el complejo hospitalario sufrirá en las próximas fechas. Renovarse o morir.
Aunque no detengo el paso, sigo andando y miro enbelesado con el esqueleto de la construcción, las labores de desescombro ya han dejado al descubierto las parcelas que antes ocupaban las habitaciones de pacientes allí ingresados; si esas paredes hablaran, cuántas historias de dolor, sufrimiento y muerte contarían, pero también de alegría por haber sanado y recibido el alta.
Saco varias fotos, no puedo dejar de pasar la oportunidad de inmortalizar el momento, de dejar huella con una imagen que no volverá a repertirse; probablemente la próxima vez que pase por allí, el paisaje urbano dará un cambio radical, con la ausencia de una torre que era como un faro que daba luz y seguridad a los vecinos del sur de la ciudad, a los que da asistencia primaria y al resto de ciudadanos, no en vano este es uno de los hospitales más importantes del país, con asistencia en todas las especialidades médicas.
Cambiará el continente, pero no el contenido, y el ojo se habituará a la nueva estampa. La vida sigue.

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