Caserón inerme que yace en aparente estado ruinoso en mitad del campo. Sus techumbres hacen las veces de nutrido palomar.
Pese a su aire desvencijado, hay en los aledaños un vehículo estacionado; a direfencia de otras edificaciones así, esta, tal vez, tiene aún una oportunidad, tiene muestras de existencia.
Cuando viajo, me gusta deleitarme con las vistas a estas viejas casas que a duras penas se mantienen en pie, que de cuando en cuando se ven con el paso de los kilómetros, que en otro tiempo gozaron de robustez y vida y que ahora sólo son vestigios de otro tiempo, de una existencia que se agotará, exangüe.
Estampas de un pasado, abocado a morir demolido por el peso y el paso del tiempo, convertidas en polvo sin memoria.

No hay comentarios:
Publicar un comentario