Tiempo para la nostalgia. Algunas noches en casa, en ese interludio que precede al acto de ir a la cama, invierto tiempo disfrutando de los viejos capítulos de una serie que llegó a España a comienzos de la decada de los ochenta.
La caida y ascenso de Reginald Perrin era una de esas series de humor británicas de solera, que comenzaba con el cartel de la productora Thames, cuya sola presencia ya era indicador de producto de calidad.
El argumento contaba la historia de una pareja acomodada que asiste al suicidio del marido, que resulta ser una muerte fingida. Reginald se reeencontrará con su esposa, Elizabeth, cuando asiste a su propio funeral disfrazado, volviendo desde ese momento a cortejarla.
Después de un año y descubierto el entuerto, Reggie decide volver a la vida pero comenzando de nuevo con un proyecto de trabajo diferente, al montar un negocio, una tienda que llama Grot, donde vende articulos inservibles, basura, que contra todo pronóstico se convierte en una inciativa empresarial de éxito.
Tras la sucesión de hilarantes situaciones y diálogos divertidos, se esconde una reflexión profunda sobre lo que es la vida, las motivaciones que han de acompañarla y la necesidad de introducir cambios, incluso radicales que impliquen empezar de nuevo.
Humor inteligente y reflexivo, una joya del talento creativo inglés encarnado en la figura del actor y protagonista, Leonard Rossiter. Tiempo maravillosamente invertido en volver a verla como adulto.
https://www.youtube.com/watch?v=XS7VWQfelyM&list=PLiZCl6XIGf-hUuuvt5szsaHvo_ygL3dHO
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