Nada menos que ciento setenta y cinco años les contemplan, desde que en 1851, se constituyera la Sociedad de Condueños, constituida por un grupo de vecinos de Alcalá de Henares, que ante la situación de abandono y peligro de demolición de los edificios históricos de la vieja Universidad fundada por el Cardenal Cisneros, decidiera actuar para que no se perdiera ese patrimonio. Con la puesta en circulación de mil participaciones de cien reales, para conseguir los noventa mil, necesarios para adquirir los terrenos y sus edificaciones, en 1850 un grupo de sacerdotes, abogados, artesanos, catedráticos, labradores y alfareros unieron fuerzas para evitar que un emprendedor se hiciera con los derechos para dedicar esos terrenos a activades como la cría de gusanos de seda, (sic).
Desde que Isabel II trasladara la universidad insignia a la capital en 1836, largo y tortuoso ha sido el camino que culminó con la vuelta de la Universidad a Alcalá en 1977, durante todo ese tiempo la ciudad no dejó de luchar en su empeño de retomar su condicion de lugar de estudio y letras, cuyo reconocimiento final tuvo como colofón la asignación del conjunto histórico del municipio como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1998.
En estos días, aprovechando la celebración de la feria del libro, es posible acceder a esta historia a través de un pequeño opúsculo escrito por el cronista de la villa, M.Vicente Sánchez Moltó, divulgado gratuitamente en las casetas de la feria, así como por una exposición que rememora el momento, motivo de orgullo intergeneracional para los moradores del asentamiento desarrollado desde que Complutum fuera creada por los romanos, próxima al itinenario antonino, calzada que comunicaba Segovia o Toledo.


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