martes, 28 de abril de 2026

Estampas matutinas

 Resulta curioso ver el movimiento a tan temprana hora; son las seis de la mañana y uno espera ver calles vacías, con ceras sin poner, como suele decir el chiste. Nada más lejos de la realidad.

 Se afanan los operarios de los supermercados en descargar los camiones que traen el género para reponer estanterías, varias horas antes de abrir al público; algunos agentes de la autoridad, pasan en su vehículo reglamentario y somos unos cuantos los que vamos poblando el entorno, caminando silenciosos y raudos en dirección seguramente al trabajo. 

 Paso delante de uno de los bares, ya abiertos, que dan la primera ronda de desayunos a curritos madrugadores; ataviados con uniforme de operarios de limpieza, se arremolinan  en la entrada apurando sus cigarrillos en medio de la calle; justo en el momento que paso yo, lo hace también una chica joven, que viene al trote, corriendo por la acera; al pasar en medio de los trabajadores fumadores, el grupo al unísono se gira y sigue el trayecto de la muchacha sin disimulo alguno, depositando la mirada en las mallas que seguramente realzan su figura de corredora;  Sin dejar de reirme, pienso en qué diferentes son las motivaciones de la gente para plantearse madrugar; de la obligación a la devoción hay un paso, sólo delimitado por la voluntad que distingue a una, con respecto a los demás.

 Estampas matutinas que dan pie a tener algo que contar en este blog. 

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