Queda una semana para que se celebre un nuevo Día del Libro, que la tradición y la UNESCO situan el 23 de abril, fecha en la que fallecieron Cervantes y Shakespeare. Coincide con el santoral que conmemora la figura de San Jorge, un soldado romano y mártir de la iglesia, que perdió la vida en Palestina a consecuencia de su fe en ese mismo día en el siglo IV, alla por el año 303.
En Cataluña es un día especial y señalado, la tradición habla de regalar flores a las mujeres y libros a los hombres, algo que, afortunadamente, ya no se respeta por sexos literalmente, siendo indistinto el regalo de lo uno o lo otro. Las Ramblas volverán a llenarse de lectores que hojearán las novedades editoriales al tiempo que preservan la costumbre de intercambiar la rosa y el libro.
Esta vez, la efeméride viene con polémica, a raíz de algunas críticas vertidas por insignes intelectuales de la cultura catalana, tales como el escritor Eduardo Mendoza o Javier Mariscal, el diseñador de la mascota de las Olimpiadas de Barcelona 92, Covi.
Mendoza ha sido el más beligerante, recordando que santo y día de los libros no comparten mayor vínculo que la coincidencia en el calendario, la asociación de ambas cosas viene determinada por razones de índole política, algo que ha enervado al independentismo catalán, poco dado a aceptar observaciones o disidencias en sus días y celebraciones emblemáticas.
Veremos qué sucede la semana que viene. De momento las redes sociales van calentado el evento y sus actividades. Cuesta recordar un San Jordi tan tenso y jugoso como este. Seguramente la sangre no llegue al río, o eso esperamos.
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