domingo, 14 de diciembre de 2025

Tardes de Sábado

 Tocaba volver al Metropolitano, pero esta vez para asistir a un evento propio del recinto, para lo que fue construído, para ver un partido de fútbol, por gentileza de mi ahijado Hugo y de su padre, Fernando.

 Es curioso pero sólo piso este tipo de espacios por razón de otros eventos, conciertos de música en este caso; este mismo campo, llevo visitándolo los últimos dos años gracias a las giras mundiales que han llevado a Madrid a artistas como Springsteen o bandas como Metallica, AC/DC o Rammstein

 No puedo evitar que rezumen por doquier recuerdos de infancia, de cuando tenía la edad de Hugo, incluso menos, porque aquellos fueron los años en que a mi me interesó este deporte. Con la edad adulta los intereses fueron evolucionando hacia otros derroteros, en parte por la necesidad de huir de los espectáculos de masas, con sus gritos e histeria que hacen que me sienta banal y por la falta de verdad que observo en un evento que cada vez es más espectáculo y menos deporte.

 Aún con todo disfruté de las dos horas de estancia, de la compañía del niño que se sabía todas las canciones que cantaba a coro con la afición en las gradas, con el colorido de las banderas y camisetas, con el olor a bocadillo de chorizo y panceta en los bares de los pasillos ( y antes en los puestos de la explanada de acceso al estadio), con la cara de felicidad de la criatura cuando el árbitro pitó el final del encuentro y su equipo fue el que ganó la contienda.

 Cuando llegué al asiento que me tocaba ocupar, me encontré un gorro de Papá Noel, gentileza del club, que no tardé en ponerme en la cabeza; con él vi el partido y regresé a casa, casi sin darme cuenta de que lo llevaba puesto. 

   Así transcurrió la tarde de sábado, distinta, ruidosa, alegre y entrañable. Había olvidado lo que agota el fútbol, aunque sea para verlo desde tu localidad, sin moverte; me metí en la cama temprano y cogí el sueño rapidamente. No recuerdo que soñara con nada relacionado con lo que vi, pero siendo tan poco dado a recordar mis sueños, quién sabe.

 


 

  

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