Aparece todas las mañanas sigiloso, con su uniforme de trabajo, que le distingue como encargado de mantenimiento de la empresa. Da los buenos días con tono enérgico, revisa la correspondencia del buzón de valija y comienza con la ronda de controles, como siempre.
Antes era uno más de un equipo de varias personas, ahora en cambio es el único en su trabajo; de hecho reparte su tiempo entre nuestro edificio y el de la sede principal, a donde va a terminar su jornada.
Carlos es tranquilo, educado, reservado, amable, siempre servicial; a cualquier cosa que le reclames viene al momento, incluso para hacer tareas que nada tienen que ver con su cometido.
Se ha ganado, con mucho, ser la persona más apreciada y querida, por hacer un trabajo tan necesario como impagable, por desarrollarlo sin hacer ruído , sin esperar nada a cambio.
No es casualidad que le lluevan los reconocimientos, en forma de pequeños homenajes por su abnegado soporte,pequeños regalos, algún recuerdo con el escudo de su equipo,(declarado merengue), o cualquier otra cosa; la invitación a un desayuno con todo los departamento, será nuestra manera de darle las gracias, otro año más.
Si había alguien que mereciese que lo mencionara en este blog, del lugar donde trabajo, ese es Carlos. Que estas pocas líneas sean mi modo de darte las gracias por tantos años de ayuda y de aprecio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario