Hace tiempo que decidí no estomagarme viendo informativos por la televisión; eso desvía mi atención hacia otros espacios, si es que tengo encendido el aparato; más amenos y que provocan menos reacciones, ya sean de tensión, tristeza o enfado.
Durante una temporada veía una serie de animación de que tenía como protagonista a una esponja de mar y a su amigo una estrella; ahora tanto para las comidas como las cenas, veo una vieja serie de los años ochenta, que cuenta las aventuras de un alienígena que cae en el garaje de una familia de clase media californiana.
Con eso aligero las digestiones y no me amargo el paladar. Práctico y saludable.
Ya encuentro otros momentos del día para informarme; para lacerarme se me ocurren otros medios y otras circunstanciass que aquellas que dedica uno a alimentarse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario