Barrio con solera, parte del distrito Carretera de Cadiz, de la capital malacitana; barrio de playa con un paseo dedicado a Antonio Machado, lindando con la Playa de San Andrés, que custodia una imagen de la Virgen del Carmen.
Dos museos pueden visitarse en él, el Museo Ruso y el automovilístico que está ubicado donde antes estaba la vieja fábrica de tábaco de la ciudad.
Su nombre se debe a un empresario Eduardo Huelin Reissig que presentó en 1868 el proyecto del barrio obrero en una zona junto a las fábricas, fuera de los ensanches. Aún pueden verse algunas chimeneas de ladrillo rojo presidiendo zonas del arenal que todos los fines de semana está atestado con gentes que vienen de sus calles o de otras zonas de Málaga.
Como ocurre con El Palo, el barrio de los pescadores, este también era barrio de gente currante, de operarios de factoría, que encontraron acomodo justo al lado del lugar donde desarrollaban sus funciones de trabajo.
Cuando uno camina por sus calles, pronto encuentra ese aroma de gente humilde y corriente, acogedora y hospitalaria, que destila gracia y alegría a lo largo y ancho de sus calles, salpicadas de bares, cafeterías y restaurantes.
Barrio de talentos, que perdió a su más prometedor artista, el niño pintor cuando apenas tenía trece años, del que nunca nadie más supo nada. Un misterio que aún acongoja cuando se pasa delante de la parada de autobús donde se subió para ir a una exposición al centro y no regresó jamás a casa.
Historias duras, tristes y alegres, que cincelan y otorgan carisma a una zona de la ciudad que pese a no tener belleza, tiene encanto y obliga a su visita.
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