Es integrante de la triada de filósofos y pensadores que más proyección y atractivo tienen entre el gran público, junto al coreano Byung-Chul Han y el esloveno Slavoj Zizek.
Profesor de la Facultad de derecho en Harvard, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en 2018, emplea al igual que los antes mencionados internet y sus privilegiadas vías de acceso a todo el mundo como camino a desarrollar y seguir para comunicar sus ideas y planteamientos.
Michael J. Sandel, publicó el libro que se refiere hoy aquí en 1996, adaptándolo a los cambios posteriores que le han permitido encauzarlo a los tiempos recientes tan cambiantes y llenos de novedades, con su revisión y añadidura de elementos nuevos publicados en 2023.
El descontento de la democracia, ( Editorial Debate), es ante todo un libro histórico, que repasa la evolución política de los EE.UU de América desde prácticamente su fundación, desde una perspectiva comparativa, analizando cual ha sido la relación entre el poder politico y económico y en qué modo ese vínculo ha afectado directamente a los intereses de los ciudadanos.
Como si se tratase de un listado de agravios acumulados a lo largo de la historia, el libro trata con detalle los excesos cometidos por quienes detentan el poder financiero y cómo esos abusos se han magnificado con la irrupción de una economía de escala global a la que es muy dificil de controlar.
Interesantes los epígrafes y pasajes históricos, incluso aquellos que se retrotraen a los tiempos de los padres fundadores de la democracia americana, pero sin duda, son mucho más interesantes los apuntes referidos a los últimos años, desde que Obama, tomara el testigo a la administración Bush Jr. y el intercambio de estancias en la Casa Blanca protagonizados por Biden y Trump.
Para interesados en buscar ayuda para entender qué esta pasando, el por qué del advenimiento de movimientos populistas y conservadores que están encontrando inmensos caladeros de posibles votantes entre las clases más humildes y oprimidas. Populistas y demagogos que están convirtiendo en rédito electoral el sentimiento de abandono y la pérdida de poder adquisitivo de una masa social y laboral inmensa cuyo grado de empobrecimiento abre horizontes tan inciertos como imprevisibles. No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni entender.

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