A mano , sin ayudas de máquinas. Estropajo y jabón, y el pozo del fregadero inundado de cacharros, tan profundo y lleno de agua como sea posible. Abismo de género.
Y delante, un hombre. Nada más simbólico. Nada más rotundo.
Es un argumento recurrente de guión cinematrográfico, en donde los guionistas no escatiman en sofisticación e ingenio para hacer vencedore...
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