A mano , sin ayudas de máquinas. Estropajo y jabón, y el pozo del fregadero inundado de cacharros, tan profundo y lleno de agua como sea posible. Abismo de género.
Y delante, un hombre. Nada más simbólico. Nada más rotundo.
Cien años cumple mi empresa. Cuánta desafección será cuantificada; para cuántos la efeméride pasará de puntillas, o no significará absol...
No hay comentarios:
Publicar un comentario