martes, 2 de junio de 2026

40 grados

 Comienza junio y viene a caldearlo todo un poco más, con temperaturas excesivas para la época del año en que estamos.

 Viniendo de donde venimos, con la ropa de invierno en el fondo del armario desde hace dos semanas. Un mes de verano de propina para un año que promete ser inolvidable y eso que apenas estamos traspasando su ecuador.

 Practico la estancia entre sombras en casa, como medio de aislamiento efectivo y barato, para dejar fuera una flama que la persiana bajada permite mantener a raya.Salvo causa de fuerza mayor, no salgo de la madriguera hasta bien entrada la tarde, noche que parece que no llega nunca, con ocasos que ya se aproximan a las diez de la noche. Procuro entonces aventurarme ahí afuera, a andar o a correr, según lo osado que venga el día, observando como mis zapatillas levantan el polvo abrasado que pulula oscilante y en suspensión, como restos de una ceniza invisible una vez apagados los rescoldos del fuego.

 Cuarenta grados ya, sin que haya llegado el solsticio que da comienzo al estío. Tal vez tengamos que empezar a revisar algunas convenciones, visto que todo cambia y es más imprevisible. Lo de pronosticar es ya una aventura.

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