Hoy me apetece hablar de marcianos, de seres de otros mundos.
Tal vez porque me gustaría salirme de este, o bajarme de esta especie de tren descarrilado que no termina de pararse nunca.Vaya lunes, encontrar un sitio donde sólo se escuche el silencio es un privilegio.
Igual buscan gente en el Area 51, voy a echar el currúculum. Irse al desierto de Nevada no es precisamente empezar una aventura extraterrestre, pero igual es lo más parecido; desde luego le daría un caché impresionante a mi carrera profesional, decir que he trabajado y estado en un sitio que nadie reconoce y del que poco o nada se sabe, salvo que por allí pululan los militares y que hacen actividades que se consideran de alto secreto.
Lo ideal para alimentar la imaginación y las teorías osadas.
Hay quien dice que ha visto naves extraterrestres que han caído a la tierra, cuerpos fallecidos de seres de otras galaxias, esos que supuestamente se enseñan a los Presidentes de EEUU al comienzo de su mandato.
Los más osados se hacen eco de unas supuestas revelaciones de un ex-empleado que dice que uno de esos alienígenas estaba vivo y que ayudaba a sus forzados huespedes a entender la tecnología de su mundo. Tiene hasta nombre, J-Rod, desde luego si le veo, no solo le saludaré, también le pediré un autógrafo, aunque siendo como es miembro de una raza telepática, igual me envía la dedicatoria en sueños esta noche, cuando se entere que lo he nombrado, que he hablado de él.
¿ Cómo no voy a querer trabajar en un sitio así? En este en el que estoy leo y escucho sandeces igual de dispares, aunque lo malo es que se refieren al día a día, a la realidad, son parte de esta suerte de lodo en que han convertido la vida corriente.¿ Por qué nos dejamos arrastrar por toda esta basura?
Ganas de huir. Como siempre, sentimiento pasajero. Simple elucubración personal de comienzo de semana, que por muy cuesta arriba que comience, en algún momento templará la subida.
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