Tenemos un Jefe de Estado de altos vuelos.
No, no es por su estatura, de 1.96.
Tampoco me refiero a su capacidad de trabajo o a su compromiso con el país.
Me refiero a sus habilidades al mando de un aparato de vuelo.
Hoy los medios divulgan una imagen poco convencional, la del Rey junto a su hija y heredera, ambos a bordo de un avión militar llamado Pilatus PC-2, cada uno en el suyo, navegando en paralelo.
Para sacar la foto, obviamente un tercer avión debía volar junto a ellos. Vaya despliegue de medios.
Seguro que sería por una razón justificada, por causa de un vuelo de instrucción programado, en la Academia General del Aire y del Espacio de San Javier (Murcia), leo, prácticas programadas deduzco.
Lo que unos verán con buenos ojos, incluso desde una perspectiva tierna y entrañable, para otros será materia incendiaria, gasolina para los republicanos. Quién define la conveniencia o no de según qué cosas, con lo que hay en juego, con la necesidad de atemperar las cosas.
A veces la falta de maldad puede proyectar una imagen de frivolidad nada buena.
Cuestión de percepciones. Simplemente.
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