Un nuevo fallecido por arma de fuego en Barcelona, suceso amplificado por la visita del Papa a la Ciudad Condal, aunque la crudeza del hecho, por sí sólo, no necesita de elementos que lo inflamen todavía más.
Hubo un tiempo en que los tiros los veíamos por la televisión, en las películas, y cuando se referían a algo que era realidad, esos hechos ocurrían en otras latitudes, había que cruzar un charco nada menos para ver en la calle agresiones con arma de fuego.
Desgraciadamente eso ha cambiado y la sorpresa e indignación que ahora producen acabarán cediendo paso a la cotidianeidad y al miedo, a la sensanción de indefensión.
No he podido evitar acordarme de una canción de Raimon, leyendo sobre todo esto, D'un temps, d'un país, compuesta en 1968, en un contexto político y social muy diferente del que vivimos ahora; sin embargo, hay un mensaje que pese a la distancia simbólica y temporal se mantiene intacto; si antes era contra una dictadura, ahora es contra una delincuencia, cruel y descarnada que agrede y asesina sin pudor ni conciencia. Entonces y ahora no cregem en les pistoles, no creemos, ni creeremos nunca.
https://www.youtube.com/watch?v=B6wKZdpKDnQ&list=RDB6wKZdpKDnQ&start_radio=1
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