martes, 23 de junio de 2026

Tangentopoli

 Vuelvo a la tierra, como prometí.

 Leo, escucho, reflexiono; cuanto más lo hago menos me gusta lo que veo, más me enfado.

 Como todo está inventado, quizá tengamos que volver al pasado; quizá recurriendo a lo vestusto encontremos soluciones que nos den certidumbre y esa tranquilidad que ahora parece perdida para siempre.

  Si el contrato social está en tela de juicio porque algunas de sus instituciones están podridas, como dicen algunos, ¿Qué cabría hacer?.

  Resucitar a la institución de los éforos, esos cinco magistrados  que en Esparta eran elegidos por mandato popular y anual, con capacidad para supervisar a los gobernantes, controlar la política, la educación y la justicia. ¿Tendría cabida en los sistemas parlamentarios modernos? 

 Ya hay países que someten al veredicto de las urnas la elección de sus jueces, aunque para muchos eso conlleva un peligro notable. Democratizar la judicatura podría ser una solución para eliminar de la ecuación este permanente dilema sobre la manupulación de la justicia, una vez que es conocido de sobra que la separación de poderes orquestada por Montesquieu es inaplicable: ningún poder ejecutivo va a quitarse la prebenda de elegir y controlar a los órganos de representación de quienes imparten justicia en los tribunales.

 Igual estamos perdiendo la perspectiva y desviando el foco de lo que es verdaderamente importante; como bien se sabe, una simple manzana podrida puede echar a perder un barril entero. Nunca hay que tener miedo a la limpieza, por mucho que duela. Basta con buscar esa manzana, ¿Dónde está?.

 Estamos viviendo la tangentopoli española, al igual que aquella protagonizada a comienzos de los años noventa por un grupo de jueces y fiscales en Italia que abrieron las investigaciones que terminaron por descubrir la extensa y tupida red de corrupción que costó la cabeza y el exilio de Bettino Craxi, quien falleció en Túnez donde aún sigue enterrado. 

 Quien sabe lo que deparará el caso aquí, visto los sobresaltos que casi a diario nos llevamos con las operaciones que la policia judicial y sus diferentes cuerpos están llevando a cabo. Registros, imputaciones, jucios y ya llegan las primeras condenas. Que las cosas sigan su curso. Que caiga quien tenga que caer. No se pueden dar lecciones de nada a nadie si tienes gente igual que aquellos de los que pretendes distanciarte. Coherencia y dignidad.

  

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