Parece una montaña mágica, donde los reecuentros son posibles.
Dos veces he coincidido con gente que trabajaba en mi empresa, en mitad del monte, saliendo temprano a caminar, un domingo.
En la misma zona, en el mismo sitio; las dos personas paseando a su perro.
¿ Acaso hay un mejor escenario para reencontrarse con alguien, más bucólico?
¿Qué posibilidades hay de volver a ver a una persona después de quince años, rodeado de pinos y de arroyos que traen de bajada el agua del deshielo, desde las cumbres de la sierra?
El contacto con la naturaleza que es un contacto humano, que invita al recuerdo.
Postal amable y cálida, oportunidad de rememorar viejas historias, de contar batallas que el tiempo cada vez aleja más.
Calzarse las zapatillas, madrugar, dejar que el aire fresco de la mañana te acaricie la cara, es también una forma de recordar, de hacer de cada paso hacia delante un paseo hacia los recuerdos de un vínculo, que la vida profesional de cada cual conviertió en algo efimero, que ya es historia.
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