Está programado para el día 12 de agosto de este año, será entonces cuando la luna se interponga entre el Sol y la Tierra.
Será un eclipse total.
No es un fenómeno extraño, ni inhabitual, pero no es visible del mismo modo desde todos los confines del planeta. Esta vez nos toca a nosotros tener el privilegio de ver la Tierra en sombras en horas de plena luz.
En este caso será visible en el Ártico, Groenlandia, Islandia, España y Portugal (franja desde la cornisa cantábrica hasta la costa mediterránea).
Desde hace semanas ha levantado expectación; el sector turístico lo espera con entusiasmo y oferta paquetes de viaje y alojamiento de todo tipo; el más sugerente, ver el eclipse a bordo de un crucero, en medio de las aguas del Mar Mediterráneo.
Apenas si se ha alcanzado a cubrir el primer cuarto del año y ya hay quien tiene la mira puesta en el verano, proyectándose en lo que va a hacer dentro de muchas semanas.
Quizá si se tratase de un fenómeno natural más extraordinario, (ver el paso de un cometa, por ejemplo), podría encontrarlo más razonable, pero un eclipse... Al final el verlo mejor o peor, sólo está condicionado por la zona del mundo en la que se viva, no por cómo se dilata su existencia en el tiempo.
Es la virtud de convertir algo normal en especial. Crear ese estado de sugestión que impele a actuar para no quedarse atrás. Es el don del marketing que quien lo tiene y sabe usarlo, consigue movilizar a las masas, mejor que un político.
No hay comentarios:
Publicar un comentario