Ambiente de trifulca, espíritu tabernario.
No parece el contexto adecuado para dirimir cosas importantes, cosas que atañen a todos.
Por qué nos hemos acostumbrado a cohabitar en este entorno, áspero y amenazante.
Cambiarán las tornas, puede que más pronto que tarde, pero eso no significa que debamos dejar pasar el tiempo sin hacer nada, o esperar simplemente a que escampe.
Es bueno que cada cual reflexione lo que depende de uno mismo, que observe hasta qué punto es partícipe de este momento, de cuánto hace para obviarlo, para aliviarlo, para superarlo.
Craso error el de pensar que el fallo de cuanto acontece es sólo de los demás. Aquello que pensamos ajeno es el espejo en el que nos miramos. Todo lo contrario. Nadie nos tensaría si no fuesemos nosotros mismos carne de esa tensión, si no mostrásemos tendencia a dejarnos llevar, siempre tan cómodo, aquello de dejarse arrastrar por la corriente, por la masa.
Ser valientes implica ser capaces de discrepar y de cambiar orientaciones e inercias, de decir alto y claro, hasta aquí, ya está bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario