Que el animalismo gana terreno en el mundo es un hecho más que consumado. Hace tiempo que dejó de ser una simple corriente de opinión, para convertirse en una opción de vida, que además de alimentar el respeto por las especies animales, trabaja el cuidado, la protección y la convivencia con las mismas.
Pero como sucede con todas las tendencias existentes, siempre hay grupos que llevan esa inercia a niveles un tanto curiosos, si no excesivos.
Aunque no es una moda reciente, (se tiene constancia de su existencia como comportamiento y colectivo desde hace más de veinte años), el foco que provocan las redes sociales e internet han dado mayor pábulo y proyección a las prácticas de un grupo denominado como Therians,al que pertenecen personas que se identifican, en un plano psicológico o espiritual, con un animal no humano. Se trata de un fenómeno social y cultural que no implica una transformación física ni la creencia de poseer un cuerpo distinto, sino una vivencia interna de identidad.
Organizan quedadas en grandes ciudades, atavidos con máscaras de su animal pretendido sosías, adoptando comportamientos similares a los que harían esos animales, caminando a cuatro patas y comunicándose con gruñidos.
Como era de prever, el grupo crece y tiene cada vez más adeptos; pese a que insisten en la parte espiritual de su comportamiento, en la conexión con el animal que reproducen en sus gestos, hay quien observa en estas acciones una actitud absurda, que raya en lo enfermizo.
Dudo que detrás de esta forma de actuar haya personas desequilibradas o necesitadas de atención psiquiátrica. Sí que veo una manera de llamar la atención, de posicionarse, convirtiendo a los animales en un referente; no veo que puede tener eso de malo, ni a quien puede hacerse daño con ello.
Vive y deja vivir. Sea una ocurrencia o algo profundo, no se hasta qué punto tiene sentido darle mayor transcendencia a esto. Pese a que el nombre que han escogido proceda del griego therion que significa bestias salvajes, detrás de cada máscara, de cada disfraz y de cada pretendido comportamiento, hay un ser racional que actua por decisión y reflexión, no por instinto, como si lo haría un animal. Que sigan con sus puestas en escena, que el mundo no va a volverse loco por ello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario