jueves, 28 de mayo de 2026

Jueves de madrugada

  Cinco de la mañana; anoche estaba caldeada la habitación, dejo la ventana abierta y quedo enseguida dormido profundamente sin darme cuenta, el fresco habitual de la mañana no se hace notar. Descanso.

 Escucho una voz que me confirma que estoy en duermevela;  repite constantemente el mismo mensaje, ¿Vecina?, con un tono cada vez más alto, termino por despertarme y percibo agobio, alzo la persiana y me asomo, hay luz justo en el piso debajo del mío.

-  ¿Hola?, pregunto.

-  ¿Hola, dónde estás?

- ¿ Soy tu vecino justo el de arriba, qué te sucede?

- Me he quedado encerrada, no consigo abrir la puerta de casa y necesito que alguien intente abrirla desde fuera con las llaves. Estoy llamando a la vecina pero no me escucha...

 Efectivamente estamos los dos sólos, observo si tengo algo que haga de cuerda y pueda descolgar para poner las llaves y luego bajar a su rellano, pero no tengo nada en casa lo suficientemente largo. Le pido que espere, pero oigo su respiración cada vez más acelerada, se nota el grado de nerviosismo que va en aumento. 

 Comienzas los gimoteos, le digo que esté tranquila, que si le parece bajo a la calle, al jardín que tenemos delante de la fachada, que me las tire y ya subo, pero me dice que no cree que llegue tirando las llaves; la tensión se acrecienta y me dice llorando sin control:

-  Me estoy agobiando mogollón...

 Pese a las horas el ruido al fin despierta a  la vecina de rellano, cuyo balcón está muy próximo a la ventana, se acerca a ella, le pide que se tranquilice, le da las llaves y sale. 

 Me vecina de abajo, cuyo piso es un clon del mio, una de las viviendas de un dormitorio de apenas cuarenta metros que hay en el edificio, resopla y me dice aliaviada:

 - Gracias por escucharme y perdona. 

 - De nada, no te preocupes.

 Vuelvo a la cama pero ya soy incapaz de volver a dormirme. Comienzo mi jueves antes de tiempo, después de vivir una experiencia un poco surrealista, y de hablar por primera vez con una persona a la que ni siquiera le pongo cara, que no sé ni quien es, o si me he cruzado alguna vez con ella. 

 

 

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