Resulta que el cuerpo produce ácido láctico,( también conocido como lactato), un subproducto natural que generan los músculos cuando deshacen la glucosa con el objeto de conseguir energía rápida para quemarla cuando se hace un ejercicio intenso.
Las fibras musculares requieren de mayor energía que la que obtienen principalmente de los carbohidratos y las grasas; cuando se agotan estos nutrientes, las células pueden metabolizar carbohidratos almacenados como el glucógeno y lo transforman en ese ácido que nada tiene que ver con la leche.
Traducido al cristiano, el cuerpo a través de su metabolismo se las compone para conseguir recursos para seguir tirando, después de quemar el combustible que tiene más a mano.
Si me llegan a decir a mi hace algún tiempo que iba a estar hablando de estas cosas... Imagino que es lo que tiene apuntarse a un club de running y prestar atención a las indicaciones del coach. Había oído hablar de las cetonas que son fuente de energía alternativa eficiente cuando el nivel de glucosa es mínimo, de las que se vale el cerebro para funcionar y del sueño, que lejos de ser simplemente reposo, es una fuente de activación de energía innata; ahora con el lactato amplío mi caudal de conocimiento sobre mi cuerpo, sobre cómo funciona y de dónde saca el combustible para funcionar en cada estado y cisrcunstancia.
No deja de ser curioso que siendo algo que va con nosotros permanentemente, sea tan desconocido para la mayoría. Otra forma de conocerse es precisamente ésta, la de entender el propio cuerpo, aprender sus mecanismos y no hacer caso omiso a los avisos que da, cuando estos llegan.
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