miércoles, 20 de mayo de 2026

Herencias

 Me acuerdo de una canción de Augusto Algueró, un músico y compositor español que hizo fama y fortuna a lo largo de tres décadas, en los años del franquismo, del que consiguió sacudirse, pese a poner música y banda sonora a muchas de las filmaciones que daban visos de normalidad a la sociedad española de aquellos años. El talento, antes o después, se sacude las etiquetas y los sambenitos.

 Miro entre el elenco de actores que protagonizaron la película de la canción que tarareo, ( Ha llegado un ángel, dirigida por Luis Lucía Mingarro, siendo la canción En el tren) y entre ellos me fijo en la figura del que interpreta al mal encarado, irascible y viejo catedrático de universidad, un actor de raza, Julio Sanjuán hecho en las tablas del teatro, que compartió cartel con los grandes de su época y tuvo una carrera notable, pese a ser miembro de familia republicana represaliada; profundizando en su biografía observo que no tuvo descendencia y que su herencia fue a parar a manos del portero de la finca donde residía,con el que tenía gran amistad y afecto.

Vidas con sus claroscuros; el mundo del celuloide siempre adoró a sus intérpretes, pero detrás del reconocimiento y el dinero, no siempre hay vidas plenas en su totalidad. Como tantos otros murió en la soledad y con el silencio que supone el paso de su estrella y el consecuente olvido.  

  

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