Un crucero de lujo que más parece un barco fantasma, un paquebote de pesadilla, que vagaba por los mares con personas muertas, gente enferma y muchos otros encapsulados para evitar el contagio de un virus, que se ha convertido en la última pesadilla sanitaria y colectiva.
Se llama Hantavirus y en contra de lo que quiera decirse no es desconocido ni novedoso. Recientemente copó portadas y su nombre se hizo reconocible tras la terrible tragedia que acabó con las vidas del actor Gene Hackman y su esposa, encontrados muertos en su rancho de Nuevo México. Las autopsias desvelaron que ella murió antes, al contraer este virus, mientras que él lo hizo de inanición, incapaz de valerse por si sólo aquejado de demencia.
Desde hace varios días el crucero MV Hondius está en boca de todos, así como el miedo a contraer una enfermedad que se contagia por tener algún tipo de contacto con rodeores o sus con sus heces. En los seres humanos producen dos tipos de enfermedades: la fiebre hemorrágica con síndrome renal y una segunda que afecta directamente a los pulmones.
Evacuados cerca de las costas de Cavo Verde algunos de los contagiados, el brote se cobra por ahora tres fallecidos y ocho personas afectadas; el resto del pasaje espera que la intervención de la OMS permita al barco atracar en algun puerto para poder liberar a pasaje y tripulación, que deberán pasar unos exhaustivos controles y revisiones, como era de esperar.
Todo parace indicar que los enfermos serán trasladados a Paises Bajos, el resto atracarán en algún puerto de las Islas Canarias, pese a la oposición de las autoridades locales. El miedo aflora y puede sentirse entre la opinión pública, pese a las insistentes llamadas a la calma y las explicaciones que se dan al efecto sobre un caso que dista de ser el origen de ninguna pandemia.
No dejan de llegarnos situaciones de inquietud por cuenta de la salud; tiempos estos de temor, que se ven acentuados ante cualquier señal de alarma que se magnifica con facilidad.
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