Todo lo que sube inevitablemente baja.
Porque el interés, igual que llega en un momento dado, se va.
Después del aluvión de registros, vuelven las cifras magras, las de siempre, las que son propias de un espacio modesto, sin pretensiones.
Sólo resta mostrar el agradecimiento, por cada minuto de tiempo gastado, un privilegio y un lujo, que sólo merecen un eterno gracias.
Punto y seguido, porque continuamos.
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