El mundo a sus pies, con pausa, con paciencia con un marco bucólico, rodeado de un manto verde de primavera que alimenta la paz.
Pero sólo es el descanso del guerrero, un momento tranquilo antes de que su espíritu ciclópeo, comience a galopar de nuevo. De parterre en parterre, vadeando vallas y cercas, sin pavor por allanar moradas, tan sólo pendiente de hacer frente a los guardianes de los territorios colindantes.
Velando armas con la mirada perdida en la vegetación, afilando el oido para captar nuevos sonidos, nuevos mensajes. Nuevos retos a la espera de la reactivación. El depredador regresa.
Mientras tanto la pausa continúa, con el ambiente fresco, con su macedonia de olores que son un reclamo para salir y conocer mundo.

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