Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




jueves, 2 de marzo de 2017

Tira y afloja

A la Virgen invitada a ser reinona en la gala Drag Queen se ha sumado el triste espectáculo del autobús naranja de paseo por Madrid con su mensaje excluyente. Provocación, generar controversia; sobre todo zaherir, sabedores de que la imagen no pasará inadvertida, de que levantará  ampollas. Ese es el fin.

 Polémica ha habido siempre, igual que gente irreverente, maleducada o simplemente retrógrada que disfruta lanzando andanadas, sabedores de que no dejarán indiferentes con su mensajes.

Llaman poderosamente la atención las reacciones de quienes se sienten ofendidos, cuyo grado de indignación, parece magnificarse gracias a las múltiples posibilidades que de protesta dan las redes sociales. Ahora es muy fácil hacerse oir, así como conseguir cierto eco, gracias al seguimiento que de algunos comentarios se hacen por la red, en determinados foros, donde los participantes primero buscan puntos de encuentro, estar de acuerdo en lo básico con los otros , para luego competir en audacia e ingenio con sus ideas a través  de twits, posts, etc.

 Detrás de todo hay unas dosis notables de infantilismo. En algunos casos la protesta contra la ofensa adquiere tintes de un dramatismo que termina por caer en lo grotesco. Respuestas excesivas,  reacciones desmedidas,  recurso al insulto fácil y todo ello, iniciado con una acción, que se pretende cada vez más original, al emplear en cada ocasión nuevos recursos para poner en práctica iniciativas que necesitan ser diferentes para llamar la atención, y que en este caso han aprovechado un concurso de carnaval, o la publicidad en un autobús de color chillón, pero que mañana pueden colgar una pancarta de un rascacielos, o desnudar a cientos de personas en una plaza pública. Lo importante es el gesto, y que este haga de mecha, que una vez encendida, explotará la bomba en internet.

 La pelea se dirime en realidad en la red; y es allí donde cada vez más, los jueces se convierten en árbitros, de pleitos  que no pocas veces son absurdos  o rocambolescos y que al paso que vamos, van a obligar a crear jueces cibernéticos,  especie de salomones que repartan justicia, en vez de saturar dependencias judiciales con demandas y querellas contra el derecho al honor u otros delitos.

 Ya sea por la novedad,  por lo reciente de estos medios, llegará un dia en que esta clase cosas dejarán de ser noticia, y estos tiras y aflojas entre unos y otros, no alterarán  el día a dia de la gente, que por fuerza ha de preocuparse de cosas más importantes.