Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




miércoles, 8 de marzo de 2017

Ocho de marzo

 Hoy es ocho de marzo, día de la mujer trabajadora. De entre todos los días señalados en el calendario, es junto al día del trabajo el más destacado.

 Es siempre día para hacer balance, para recordar a todas las que durante años han peleado para dar a la mujer el lugar que se merece, que no es otro que el de estar en completa igualda con los hombres. Este día me acuerdo de mujeres como Mary Wollstonecraft, de Maria Montessori, de Clara Campoamor o Rigoberta Menchú.  Son solo una parte entre otras muchas, casi siempre en absoluto anonimato, que día a día luchan y trabajan por consolidar esos derechos que hoy se conmemoran y celebran. Un día reseñable, pero de nada sirve poner en un pedestal a la mujer durante veinticuatro horas,  si no se la trata de igual a igual a esta el resto del año.

 ¿Cómo combatir el machismo? A veces pequeños detalles, pequeños gestos ayudan a poner a cada uno a su sitio, sin necesidad de hacer grandes cosas, ni celebrar con boato festividad alguna. Siempre he pensado que el machismo empieza por lo más cercano, por el núcleo familiar. El día que las tareas domésticas dejen de ser coto vedado a los hombres y sean labor compartida entre todos los integrantes, buena parte del camino ya estará hecho.

 Algo tan simple como la igualdad de tareas, es la llave que moverá el cambio. Porque a día de hoy esa llave no esta activada en muchos sitios.  Solo con el día a día, con la adquisición de rutinas, con la asimilación de que nada es patrimonio ni obligación de nadie en particular, solo así podrá liberarse a la mujer de un yugo que antes que físico es mental, es pura adquisición cultural, algo sobrevenido, por el simple hecho de pertenecer a un grupo determinado. Seamos valientes y cambiemos ciertas inercias. Tan solo lavando los platos podemos dar un paso decisivo.

 Se quejaba un compañero de trabajo que por qué se celebraba el día de la mujer, que lo consideraba discriminatorio. Tal vez porque los otros trescientos sesenta y cuatro son días de hombres, tal vez sea por eso por lo que sería redundante crear un festivo específico. Si al menos restásemos días al calendario de cincuenta y dos semanas, y consiguiéramos que más días las mujeres no fuesen tratadas de menos, tal vez, algún día, el ocho de marzo no tendría caso alguno que se celebrase.