Fuera de tiempo y de lógica.
Baño a veinte grados,
en noviembre.
Qué felicidad sentirse guiri.
Arrebatos que iluminan,
cargan baterías y levantan.
Alegría de improviso.
Pequeñas cosas que empujan.
Siempre al sur, siempre.
No hay mejor camino.
Es el magnetismo de las fotos viejas, especialmente las que están en blanco y negro. Pocas cosas atraen tanto con tan poco. Recuerdo tard...
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