jueves, 3 de marzo de 2022

Por fin es viernes

 ¡Por fin es viernes!, grita a modo de soflama positiva mi horóscopo, ese que miro a diario aunque no me crea mi media palabra de lo que dice. Misterios de la mente.

 Gritos de alegría, faltos de continuidad,  inmersos en una espiral de mediocridad lúgubre, esa que arrastramos desde hace catorce años... Y sin visos de encontrar punto de inflexión; hay noches que parecen no acabarse  nunca.

 A ver cuándo llega ese viernes, pero de verdad, radiante, ligero de equipaje, despreocupado y zangolotino. Cuánta necesidad de insustancia y de respirar por respirar, sin preocuparse del por qué y ni de qué puede impedir que se haga. Aliviar pesos de la testa; insuflar un poquito de buen rollo. Para cuando. Para ya.

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