Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




miércoles, 22 de febrero de 2017

Zelandia



Es cosa de simples nombres.

Para el maorí sería Te Ika-a--Māui, en su parte norte.
Te wai pounamu si se refiere a la isla sur.
Hasta que llegaron los europeos,
siempre sedientos y ávidos de asentamientos.
Españoles y holandeses dejan su impronta,
antes de que Cook se haciera con el lote completo.
Staaten Land quiso bautizarla el padrino del demonio,
primer europeo en poner alli sus ojos,
pero el poder de los mapas terminó por darle otro designio,
el de servir de homenaje a la vieja Zelanda, la holandesa.

Durante siglos la vieja y nueva Zelandas han vivido aisladas,
sin mas conexión que la historia y la toponimia.
Nuevos cartógrafos han descubierto que no hay dos Zelandas sin tres,
si bien esta nueva es tan magna,
que todo un océano  ha de cubrirla para entender su inmensidad.
El mundo austral es desde ahora menos isla y más continente,
y el viejo mundo vez descubre, una vez más,
que sí hay algo nuevo bajo el sol,
aunque para ello haya que traspasar las refractarias aguas saladas,
de las que solo emergen la Caledonia y la Zelanda, nuevas.

Es el poder de los mapas y de quienes los trazan,
cartógrafos que a modo de conquistadores,
abren nuevos horizontes y nuevos mundos,
sin más acciones que las de la observación.

La tierra es un poquito mas grande,
gracias a Zelandia.