martes, 6 de octubre de 2026

Agitación social

¿ Es posible hablar de algo que no sea de política en estos días?

 Difícil, pero no imposible. Abstraerse sin desentenderse.

 Las campañas electorales duran habitualmente quince días; la de los próximos comicios se desarrollará a lo largo de siete semanas.

  Y con una huelga general en ciernes, que coincidirá con los últimos días de este periodo; los sindicatos se lanzarán a la calle para pedir una mayoría de izquierdas, no para protestar contra las politicas del gobierno saliente  y practicamente en funciones, sin margen para sacar iniciativas que requieren de un tiempo que ya no tiene. 

  Algo nunca visto hasta ahora. Desde los despachos de gobierno se busca tomar las calles.

 Asoman los nubarrones del hartazgo y la sobre-exposición. Saturar a la gente con proclamas, consignas y militancias en exceso pueden provocar el efecto contrario del que se busca. El exceso de intensidad, puede conducir a la desmovilización.

  Quizá lo hagan porque no tienen más recursos, porque el partido no esté tan igualado como quieren hacer creer. La agitación social ya no es sólo patrimonio de grupos minoritarios, ni de cuadrillas antisistema. La calle ya forma parte de un tablero de juego donde las fichas saltan de casilla en casilla, porque el objetivo es dar jaque mate al adversario, a cualquier precio.

  

  

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