Dice el diccionario que un niñato es una persona joven, inmadura, presumida, petulante o que presume de saber o tener más de lo que realmente posee.
Encaja la definición perfectamente para referirse a los sujetos que tras organizar quedadas por internet en alguna de sus aplicaciones o servicios de mensajería, aprovechan manifestaciones de otra índole para organizar algaradas con suma virulencia que terminan por reventar locales y negocios para desvalijar todo lo que encuentran.
Casualmente los negocios preferidos para atracar son de ropa deportiva o de dispositivos tecnológicos.También de manera fortuita estos productos acaban en portales de compraventa muy conocidos en la red.
Delicuencia que evoluciona y se adapta a los tiempos; por muy sofisticados que sean los medios empleados, al final todo se reduce a lo mismo: un chorizo es un chorizo, se vista como se vista.
El problema aquí reside en la edad de los delincuentes, ( más que en el origen o la procedencia,un menor es un niño, tenga los rasgos que tenga y nazca donde nazca), que en no pocos casos dista bastante de la edad que marca la mayoría de edad. Abonados al pillaje y a apropiarse de lo ajeno desde tan pronto, es algo que debe hacer reflexionar, con vistas a buscar soluciones a un problema que corre el riesgo de hacerse recurrente y de enquistarse.
Modo de delinquir que es algo antiguo, por mucho que parezca novedoso; quinquis los ha habido siempre, como siempre han estado vinculados a grupos sociales marginales, en constante crecimiento en las grandes urbes, caracterizados por hábitos específicos como el de cometer delitos o robos de poca importancia. Esa masa siempre creciente con grupos de inmigrantes que antes eran solamente de otras zonas del país y ahora proceden, además, de otros países. Sin integración real a todos los niveles, el caldo de cultivo necesario para provocar desordenes está servido.
El elemento nuevo es el grado de organización y de violencia con que se emplean, pero la base del problema es la misma. Nadie nos dijo que ser europeos implicase parecernos a algunos de nuestros vecinos, con problemas endémicos de integración con los de fuera. Sin duda este es un tema de primera magnitud que requiere de intervención urgente y, lo más importante, valiente. No a los guetos, a la discriminación por procedencia; sí a políticas de migración sensatas, que hagan de la venida a este pais una oportunidad, no un foco de conflictividad y de pobreza. Mucho que cambiar y sobre lo que pensar, más allá de lo que marcan y dicen las ideologías.
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