martes, 29 de septiembre de 2026

Oro

 España tiene 281 toneladas de oro en sus arcas. Son reservas estratégicas que son un activo que ayuda a mantener la soberanía financiera del país.

 Son un elemento de refugio en momentos de crisis, si hay problemas cuando falla el papel moneda o algo sucede en los mercados globales, por lo tanto es un elemento que salvaguarda la soberanía y ayuda a preservar la estabilidad económica y financiera, algo esencial para despertar confianza entre el resto de estados y entre los inversores que apuesten por meter su dinero aquí.
 Como no podía ser de otra manera, es síntoma de riqueza, hace las veces de colchón en caso de las cosas vinieran mal dadas, permitiendo a las instituciones ganar liquidez vendiendo este preciado metal en los mercados globales.
 La cantidad que se atesora por estos andurriales resulta exigua si se compara con las reservas que tiene Estados Unidos, que superan las ocho mil toneladas y es que pese a que ganan terreno otras formas de riqueza virtuales, algo que por lógica irá a más en el futuro, los metales preciosos siguen teniendo importancia y relevancia.
 Siempre se pensó que todas las reservas de oro españolas estaban en el corazón de la ciudad, en los fondos del edificio que alberga la sede central del Banco de España, en una cámara acorazada que a más de uno le gustaría asaltar;  de hecho una película reciente simula un intento de atraco, empleando como maniobra de distracción que el país entero está pendiente de las pantallas porque la selección de fútbol está jugando la final de un mundial. 
 Pues bien, quiza para sorpresa o decepción de algunos, se han hecho públicos los datos de las reservas nacionales así como su emplazamiento y sólo una tercera parte de las existencias se custodian donde siempre se creyó que estaban;otro tercio está depositado en un banco con sede en  Londres y el resto, anda disperso en diferentes localizaciones. Decisiones estratégicas que, además permiten preservar mejor el grueso de lo que se atesora.
 El tesoro nacional no está en territorio patrio, o al menos sólo una parte, curiosidad que trae a colación el tema de cómo en otro tiempo el oro acumulado en el país se esfumó, terminando en cajas de caudales custodiadas por el Zar rojo, Stalin, en contraprestación por el material bélico y apoyo militar que el extinto ejército soviético prestó a la malograda II República española.
 Del oro de Moscú, que así es como se le conoce históricamente, nunca supimos más. Eran más de quinientas las toneladas que por entonces se mantenían en dependencias finacieras y que se embarcaron en un carguero fondeado en el puerto de Cartagena con destino al de Odessa, (el más importante de la actual Ucrania, tristemente de plena actualidad por razones de guerra), donde se les perdió la pista para siempre. Mucho más, casi el doble, de las que se tienen ahora, dato curioso. Hace noventa años éramos más ricos, al menos en lo que al oro se refiere.
   

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