El gran timonel, ese es el nombre con el que ha pasado a la posteridad uno de los mayores asesinos de la historia de la humanidad, venerado por su partido, aún en el poder pese a dirigir un régimen que tiene de todo menos de comunista.
Hoy una nueva generación de chinos recien llegados a la edad adulta observa su figura con curiosidad, despertando interés en algunos sectores, que sienten atracción por el personaje y sus logros, (unificar el país, alejarlo del yugo japonés, aumentar los niveles de alfabetización) , dejando de lado sus medidas criminales (el Laogai o sistema de trabajos forzados, la gran hambruna propiciada por el gran salto adelante, que diezmó la población del país, así como las persecuciones, purgas y asesinatos masivos por razones ideológicas).
Jóvenes que se sienten atraidos por el precursor de un régimen genocida, igual que otros votan partidos de ideología extrema en Europa, dando la espalda a las organizaciones politicas moderadas y tradicionales.
¿ Qué está pasando?
La importancia del timonel es capital en la vida, en todas sus facetas y a nivel colectivo y social es muy notable la consecuencia que se obtiene ante la falta de percepción del mismo; la falta de liderazgo y orientación, de transmision y confianza y de respuestas ante problemas de gran magnitud trae como resultado escarbar en el pasado y buscar ayuda e inspiración donde no debiera encontrarse nada. A diferencia de mayo del 68, nuestros jóvenes protestan por faltas y carestías, no por ser parte de una generación acomodada que tuvieron por padres a quienes vivieron una posguerra y prosperaron después de ella. Estos sí son rebeldes con causa y se mueven con justicia.
De cómo y cuando obtengan respuestas rápidas y satisfactorias depende que no nos veamos de nuevo inmersos en un periodo oscuro; para activar la retromarcha nunca es tarde.
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