Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




viernes, 2 de octubre de 2015

Movimientos corales

 He de reconocer que me lo estoy pasando pipa. Esa es la realidad cuando observo a diario a través de los medios cada una de la nuevas que el denominado procés va generando a ritmo constante. Si uno echa la vista atrás en estos últimos tres años, casi es imposible acceder a cualquier hemeroteca y ojear cualquier día del año, sin que salga publicado algo a cuenta del soberanismo catalán.Como fuente de creación de titulares es un filón inagotable que está alimentando las cabeceras de los medios en este país, dejando incluso en un segundo plano, otros temas igual de importantes, pero que sólo se revisan tangencialmente en comparación con esto.

 El pasado día veintisiete de septiembre, en una nueva convocatoria de elecciones autonómicas, los catalanes se acercaron a las urnas para elegir a los ciento treinta y cinco representantes que configuran el arco parlamentario catalán. A diferencia de otras veces, en esta ocasión el derecho a sufragio venia cargado de hondas connotaciones plebiscitarias, promovidas por los partidarios de un rupturismo que consideraban esta convocatoria como un  todo o nada, al que debían atender los ciudadanos censados en este territorio septentrional del estado.

 El resultado de las mismas ha sido un éxito notorio de los partidario de la secesión. A la mayoría conseguida, que supera los sesenta y ocho escaños necesarios para que fuese absoluta, cabe añadir el éxito de la llamada al voto, que ha alcanzado cotas históricas cercanas al ochenta por cierto, lo cual da buena cuenta del sentido que los ciudadanos han dado con su voto a los resultados, más preocupados por definir el encaje de Cataluña en España, que  por valorar la gestión de esta última legislatura, marcada por los problemas económicos, y lo recortes presupuestarios que tanto han servido de argumentos a los vencedores en estas elecciones. Éxito también por la configuración del mapa de mayorías, comarca a comarca, municipio a municipio, que presentan un territorio unicolor que en el caso de la Cataluña rural es verdaderamente impresionante. Provincias casi enteras como Lleida y Girona y buena parte de Tarragona, marcan el paso al ritmo de las fuerzas secesionistas, obligando a una inevitable valoración que vaya más allá de las posibles causas coyunturales. Llegados a este punto, la inclusión de otras variables explicativas, tales como el uso de medios de comunicación públicos, o el estado del sistema educativo que emplea el catalán como lengua vehicular, pueden explicar seguramente en parte las características de un fenómeno de concienciación nacional colectivo,  que dista mucho de ser aplicable a otros casos similares, como el del reciente proceso escocés, o el siempre recurrente caso de Quebec.

 Todo pues, son parabienes y felicitaciones para los vencedores de estos comicios que han cumplido los objetivos para los que fueron convocados por un President de la Generalitat, cada vez más escorado hacia la causa nacionalista, hasta el punto de romper con su tradicional socio electoral, para asociarse con fuerzas políticas y sociales aparentemente lejanas del tradicional discurso de los convergentes. Sin embargo la victoria no ha sido completa. El dato de participación ha sido un logro, pero el porcentaje total de electores sumados a las tesis independentistas no ha llegado al cuarenta y ocho por ciento, desnivelando la balanza del lado de los  NO, que de este modo consideran deslegitimadas las intenciones de declarar la independencia de un modo unilateral. Con su intención de conceder ese carácter plebiscitario a estas elecciones han terminado por negarse ellos mismos el pan y la sal de una victoria que de otro modo solo cabria definir como incontestable. Las caras de los apelados victoriosos en la propia noche electoral, ya denotaban contrariedad, sabedores de que una mayoría de asientos en el Parlament, otorga margen de maniobra, pero obliga a ponderar las decisiones a tomar,a tenor de lo decidido por la mayoría de ese más del cincuenta por cierto, fraguada principalmente en las grande ciudades de Cataluña, que, ubicadas en su mayor parte en la provincia de Barcelona, han dejado a las candidaturas de juntos por el si a más de diez puntos porcentuales de distancia.

 Bien, ¿ Y ahora qué? Sabedores de la falta de apoyo externo que una separación por libre supondría, llega el momento de constituir cámara y gobierno con el objeto de forma un nuevo ejecutivo orientado a la consecución de objetivo final. Para ello la investidura del líder saliente ha encontrado un gran obstáculo que amenaza con encallar el camino trazado. La alternativa electoral de las CUP, decididas a crear la república catalana fuera de España, Europa  y el euro, desisten  de la idea de investir con sus votos al presidente Mas, a quien consideran exponente de un sistema que ellos quieren sustituir. Sabedores de la importancia de sus diez votos en las decisiones a tomar en los próximos años, para demostrar que no quieren hacer descarrilar el procés, han sugerido la pintoresca idea de proclamar una presidencia coral, en la que al menos cuatro cabezas visibles se hagan con el control del liderazgo de un ejecutivo que tendría así representados en jefatura de gobierno a cada una de las fuerzas integrantes del bloque independentista: Convergencia, ANC, ERC y CUP. Y así cogidos de la mano, avanzar en el desarrollo de unas estructuras de estado que permitan libertar a Cataluña del yugo castellano-españolista. ¿Sorprendente? Hay quien dice que a estas alturas y después de lo visto en estos años, no es más que el comienzo  de lo que queda por llegar en forma de decisiones que más parecen de tipo asambleario que del carácter marcadamente liberal de quien pretende liderar otros cuatro años más, ( ¿Serán dentro o fuera de España?), el Govern de Cataluña. ¿ Tendrán razón, los ex- socios de Unió, exentos de representación por cierto,  en su idea de que el otrora delfín de Pujol tiene los días contados y acabará siendo víctima de las intrigas izquierdistas de sus socios parlamentarios? El  tiempo dará y quitará razones en esta nueva etapa que ya por si sola comienza con un aliciente inesperado, el de observar como la manija del futuro de los catalanes viene definida por las ideas de un partido contestatario y de ideario un tanto ajeno a lo que venimos viendo en las instituciones. La cosa promete.

 Me remito al encabezamiento de esta entrada: sin frivolizar con lo que está en juego, que es muchísimo, no dejo de pasarlo bien leyendo propuestas y contrapartidas en un esta nueva etapa que Cataluña comienza con un futuro más que incierto. Sigamos los movimientos corales de los cuatro magníficos. No serán como los de Il Divo, pero desde luego se dan ínfulas parecidas en términos de querer aparentar y cantar más alto que nadie. Veremos a donde llegan.