Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




viernes, 6 de junio de 2014

Dos semanas

 Han transcurridos dos semanas desde aquel domingo de mayo de resaca futbolera en que acudimos en regular  e insuficiente número a las urnas para elegir a  nuestros representantes en Europa.

  Las cifras de participación fueron las esperadas, así como los resultados que volvieron a dar la mayoría y, por tanto victoria, al partido en el gobierno. Pese a estos dos años de penurias, medidas draconianas y ajustes de todo tipo y condición, el partido con sede en la Calle Génova se mantiene al frente en las preferencias de la ciudadanía mutada en electores.

 Casi habría que pasar sin pena ni gloria sobre el evento si no fuera por la polarización que el voto de izquierda esta sufriendo en este país. Desde hace ya algunos años, viene siendo una evidencia la mayor capacidad de convocatoria del Partido Popular a la hora de reclamar a los suyos que acudan a las urnas; en cambio su contrincante en el sistema alternante de poder, ve cómo poco a poco su tradicional electorado va deslizándose a opciones minoritarias, que van desde el voto ecologista al comunista, pasando por proyecciones de nuevo calado y condición como cabe esperar del experimento partidista y electoral que es Podemos.

 Dos profesores universitarios. Uno joven y experto en medios y otro más curtido y experimentado en la política al uso tradicional. Ambos espécimenes de la escuela de Izquierda Unida, partido al que en buena lógica debieran integrarse, pero al que por ahora le han birlado la nada despreciable cifra de un millón doscientos mil votos, conviertiendole sus electores en la tercera opción, en el mayor granero de votos que es Madrid.

 Han pasado dos semanas de aquel domingo veinticinco de mayo. Pero no se han apagado los rescoldos de los cinco eurodiputados obtenidos por esta pequeña formación, creada hace apenas un par de meses, y que con procedimientos de tipo asambleario, más propios de un movimiento social que de un partido político; apenas si contaba con presupuesto y reclamos que pudieran hacer atrayente su candidatura. Un ex fiscal anticorrupción jubilado y la presencia de un contertulio televisivo, mezclados con el intenso uso de las redes sociales han obrado el milagro de unos resultados inimaginables.

 Merecerá que en algún momento prestemos atención aquí al fenómeno Podemos que es ya en apenas quince días un acontecimiento social digno de aparecer en libros de análisis social. El tiempo dirá cómo transcurre y cual es su proyección real de voto, pero si de algo podemos vanagloriamos ya es de que al menos durante estas dos semanas  ha vuelto a hablarse de política, de derechas contra izquierdas, de rojos contra azules, de pijos contra perroflautas, de capitalistas contra comunistas, hemos vuelto a lo de antes: a contrastar modelos y formas de ver y entender el mundo, que es a fin de cuentas lo que define la palabra ideología. 

 Un alivio, casi un regalo. Hemos aparcado el discurso economicista, seguramente por poco tiempo. Sin duda volverá; al capital transnacional le interesa desideologizar los sistemas, dejar las conciencias a mercedes de los dictados de los índices macroeconómicos y todo con el fin de tutelar las vidas de quienes dependen de ellos. No perdamos al menos la esperanza y la ilusión de tener cada uno una alternativa a ese modelo lineal y absoluto.

  Dos semanas para analizar y para enmarcar. Dos semanas en que por quedarnos, hasta nos hemos quedado sin rey. Sin duda dará para reflexionar en otra entrada de este blog.