Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




viernes, 13 de enero de 2017

Posverdad

 Año 2002. Empezamos a pensar en céntimos. Nuestra vida se empobrece por momentos. Surge el famoso redondeo, aquel que permite que un café deje de costar una rubia, cien pesetas, para pasar a costar un euro ( entonces ciento sesenta y seis). Y repentinamente una consumición tan habitual como relativamente barata, se encarece un sesenta por ciento. Y como eso, decenas de productos nos rebajan la euforia y la novedad de tener moneda nueva, al comprobar que ganando lo mismo tenemos todo más caro. Leo en un periódico que un sociólogo nos comina a cambiar la forma de pensar, a entender que nuestra relación con el dinero será diferente para siempre. Y pone como ejemplo que  para la inmensa mayoría será más difícil, por no decir imposible,  ser millonario. Y tanto; no es lo mismo ganar un millón de pesetas que ganar uno de euros. A lo sumo podemos aspirar a ser milenarios, a poseer decenas o cientos de miles, ya que millonarios no lo seremos ni ganando a la lotería. 

Año 2016. Pasamos de fase. O al menos eso es lo que aparentemente ocurre  al escuchar o leer el que pasa por ser el nuevo gran concepto: la posverdad. Si ya era difícil de estar en posesión de la verdad a secas, ahora tenemos que atarnos los machos y tratar de hacernos con las riendas de una verdad, que parece un caballo desbocado, indomeñable, como si hubiera dado un gran salto adelante y ahora fuera una verdad mas compleja, llena de aristas y de caras que implican un mayor grado de conocimiento para poder perfilarla y entenderla.

 El concepto se le atribuye a un bloguero, David Robets ¡Cómo no!, con el se viene a significar un nuevo concepto, en donde la verdad no viene definida tanto por los hechos objetivos como por las percepciones que de esto tenemos, en donde el factor emocional y psicológico juegan un papel clave. Entonces... ¿ De qué estamos hablando? ¿ Puede hablarse de verdad si no se ciñe a hecho objetivos y constatables? ¿Es una suerte de manipulación? 

Cuantas interrogantes para un solo párrafo, ¿ Verdad? , ups, perdón por la coletilla. En condiciones normales uno tendría que pasar por alto este nuevo neologismo, aspirante a constructo, si no fuera porque detrás de él hay algo de rabiosa actualidad: el mercadeo de sentimientos y emociones al que nos vemos sometidos desde que la información nos llega por oleadas y bombardeos a través de internet. Los medios de adquirir conocimiento han perdido solemnidad, sencillez, rotundidad. Antes para adquirir conocimiento requeriamos de un erudito, de un libro, de alguien que pudiera demostrar estar razonablemente bien informado, ya fuera con una cámara, con un micrófono o por otros medios; sólo entonces se le daba carta de credibilidad a sus contenidos, convencidos de que el material suministrado por esa vía tenia pedigrí de autenticidad. Hoy día las fuentes son abiertas, no tienen límites. La enciclopedia más visitada por la red,  es editable, y cualquiera puede modificar los contenidos que en ella se muestran, sin mas verificación que la de una posterior rectificación de una versión por la de otro que considere su material mas ajustado a lo que se define. Y así con todo. Internet es un mar en continuo estado de marejada, con constantes olas de gran tamaño que arrojan agua a unas playas, la de los internautas, que recibimos ese flujo de información sin apenas tener tiempo de procesar datos, ni contrastar opiniones. 

 ¿Cómo decidir qué es lo correcto y qué no? Sin tiempo para contrastar, solo nos queda guiarnos por la intuición, por nuestros gustos propios. Solo nos queda guiarnos por nuestras creencias, sabedores de que no construimos con ello ningún discurso razonable, pero satisfechos de haber creado una opinión que se ajusta al milímetro a nuestros intereses. ¿ Eso es la verdad? ¿ Consumo información fehaciente, o solo aquello que me apetece leer y digerir?

  Adopto desde ya el concepto del bloguero. Se ajusta a la realidad de una forma rotunda, hemos pasado de consumir verdades contrastadas a construir verdades a la carta. Eso nos hace sentir poderosos, pero en realidad nos convierte en terriblemente vulnerables. Somos seres manipulables, sin mas visión que la que pretendan dirigirnos. Internet multiplica las posibilidades de influir en las conductas, como nunca hubiera soñado la publicidad convencional, o los medios de comunicación existentes hasta la fecha. Es la era de la posverdad, pero también de la postelevision, de la pospublicidad, de la posubicación... Encontrar el sitio de cada cual en este nuevo entorno requerirá de una pericia y  de unas pautas de comportamiento que iremos cincelando poco a poco, a tenor de la gran cantidad de estímulos que sacuden a nuestra cabeza y para los que no estamos seguramente preparados.