Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




martes, 22 de diciembre de 2015

Fantasmas y resaca electoral

 El soniquete de los números de la lotería cantados por los niños de San Ildefonso, sirve de fondo para escribir esta entrada. Lo prefiero así ya que me transmite paz y tranquilidad. Ese sosiego que te llega al ver que las cosas cotidianas, cosas tan tradicionales como que la navidad, comiencen sabiendo que sólo a unos cuantos les van a venir los turrones pasados por euros, turrones que esperas que caigan en manos de familias que lo necesiten, consuelo tonto sí, pero sincero, que todos nos autoconcedemos al comprobar en la tradicional pedrea que otro año más nos vamos de vacío y sin el gordo. Quizá sea el momento más puro y más sincero de todas las navidades, periodo cada vez mas insustancial y excesivo por lo demás.

 Escojo este momento para reflejar mis reflexiones sobre lo acaecido el pasado domingo, a cuenta de la celebración de elecciones generales. Nunca antes habíamos renovado las cámaras de representantes en fecha tan tardía. La necesidad de estirar como un chicle la legislatura para que los datos de empleo, entre otros indicadores, reflejaran un cambio de tendencia, único argumento a ofrecer por el equipo de gobierno saliente como estrategia electoral,  han permitido que papeletas y polvorones se nos junten en esta ocasión.

 La semana pasada ha sido una semana de intranquilidad, de cierta angustia; mientras se sucedían los dias de campaña electoral, sazonados por insulsos debates a cuatro donde más se hablaba de quienes no participaban que de quienes lo hacían, unos porque habian rehusado la invitación y otros porque no habian sido ni siquiera invitados, el día once nos vimos sacudos por el ataque cerca de la Embajada de España en Kabul por parte de un grupo terrorista, dejando el saldo de diez fallecidos, entre ellos dos polícias españoles. Y con tan terrible tragedia se avivaron los fantamas de hace doce años, cuando la Casa de España en Casablanca recibió un brutal ataque en mayo de dos mil tres que dejó un reguero de muerte, perdiendo la vida cuarenta y una personas que estaban cenando en su restaurante. Aquel ataque, que no alertó a mandatarios ni responsables de los cuerpos de seguridad del Estado, no lo suficientemente atentos ante la amenaza terrorista que propició meses más tarde la masacre de los trenes aquel once de marzo de infausto recuerdo. Así, con miedo a que algo así pudiera reproducirse en plena campaña electoral, han ido pasando los dias, donde afortunadamente solo se ha hablado de ideas, colas en correos para depositar el voto por adelantado, y baile de escaños en encuestas prohibidas publicadas en algún periódico de Andorra la Vella.

  Tras un domingo sin incidentes, donde la participación quedó fijada en un muy decepcionante setenta y tres por ciento, (es sorprendente el grado de pasotismo y desidia de parte de la población a la que da igual que llueva  o truene, nunca se arrimará a una urna electoral), el escrutinio entorno a las once de la noche daba ya un perfil nítido de la italianización del mapa político español, configurado como un tablero sobre una mesa de cuatro patas con más o menos consistencia; la España bipartidista alternante de PP-PSOE, queda desplazada, quien sabe si de manera provisional o de un modo permanente, por un nuevo escenario donde irrumpen dos fuerzas que con casi  nueve millones de votos han arrebatado a los partidos tradicionales ciento nueve escaños en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo.

 Escenario nuevo, mayorías nuevas. Las presumibles sumas por bloques ideológicos de PP-C´S o PSOE- Podemos por sí  solas no permiten alcanzar la mayoría de ciento setenta y seis escaños, cifra necesaria para alcanzar la mayoria absoluta. Eso aboca a una legislatura con coaliciones en minoria o a plantearse otros escenarios de pactos donde la izquierda tiene más bazas que jugar que la derecha, a quien le extensión de la legistura hasta el límite, le ha permitido ganar las elecciones, pero dentro de un entorno de debilidad manifiesta, que le da el no encontrar aliados entre los partidos minoritarios, donde las fuerzas vascas y sobre todo catalanas tienen mucho que decir y ofrecer, especialmente si la coalición que salga ganadora en la investidura incluye la posibilidad de celebrar un referendum vinculante. Ese plebiscito, al que de un modo ambiguo e incluso timorato se habian aproximado los círculos de Podemos, es ahora una condicion imprescindible, a tenor del gran éxito que estas siglas han alcanzado en Pais Vasco y Cataluña, donde han sido la fuerza más votada. 

 Y es que se mire por donde se mire estas elecciones tienen un gran protagonista, toda vez que la fórmula de Albert Rivera ha ido perdiendo fuelle sin ser capaz de transmitir en el ámbito estatal la misma fortaleza y eficacia de mensaje que si que tienen bien trabajado en Cataluña. Ese protagonista no es otro que Podemos, que en apenas dieciocho meses ha pasado de ser una fuerza inexistente a ocupar sesenta y nueve escaños en el Parlamento de Madrid. Sencillamente impresionante. No hay paragón posible en la política local y es un caso notorio que debe destacarse en el contexto europeo.  Será motivo de estudio y de reflexión ver como la capitalización del monumental cabreo que tuvo como expresiones movimientos como el del 15M, ha derivado en una movilizacion masiva que se ha traducido en mas de cinco millones de votos, disputando el liderazgo de la izquierda española a un PSOE cuya institucionalización ha derivado en una descarga ideológica frente a la que por ahora no se esta haciendo frente de modo alguno. Es uno signo inequívoco de la crisis que la izquierda de gobierno sufre en todo el mundo, maniatada por la necesidad de ser leal con las instituciones, pero sin encontrar el modelo adecuado con el que contrarestar las políticas neoliberales que la globalización económica trae. La irrupción de partidos como Syriza o Podemos en Europa, no deben entenderse tan solo como flor pasajera, no son una foto puntual fruto de la crisis; son una alternativa con ideas claras en el modelo social y con dudas en el planteamiento técnico y económico, pero alternativa a fin de cuentas. Y aunque no quiera verse de ese modo ya han planteado una vía de acción que la nueva izquierda debe asimilar en su confrontación contra la visión neoliberal del mundo. De no hacerlo acabarán siendo suplantados por estos nuevos actores emergentes que han venido para quedarse.

 Volviendo a lo concreto, a la valoración de los resultados, haría bien Podemos en no dejarse llevar por la borrachera de ilusión que hay detrás de su incipiente electorado. Las fórmulas de coalición elegidas para ganar peso en las elecciones pueden ser efímeras si no tienen continuidad. De momento y a tenor del número de votos alcanzado por Unidad Popular, cuyos más de novecientos mil sufragios válidos podrían haber sumado más escaños a la izquierda emergente, han revelado que ha sido una mala decisión no aceptar la oferta de Garzón de sumar fuerzas para ganar representación. Se ha perdido una oportunidad histórica de quedar por delante del PSOE y ser la principal referencia del arco ideológico más progresista. En política hay veces que esas decisiones se pagan, especialmente si el PSOE se pone las pilas y asume parte del nuevo ideario acompañándolo con un acertado plan de renovación de caras que ya representa el propio Pedro Sánchez. Aviso para navegantes.

 Esperemos acontecimientos. Por lo pronto veremos cuánto tiempo tardamos en ser convocados de nuevo a las urnas. Estas maniobras pactistas a las que estan acostumbradas otras democracias de nuestro entorno, son una experiencia nueva para nosotros, tan nueva que quizá no hayamos tenido suficiente tiempo como para asimilarlo, y no den margen para formar un gobierno estable. De todo se aprende.  A ver qué sucede en las próximas semanas. Mientras tanto, Feliz Navidad.