Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




viernes, 8 de junio de 2012

Colosio


 Cuando han transcurrido algo más de dieciocho años desde que se produjese el magnicidio que cambió la historia reciente de México, el asesinato de un candidato a la presidencia de los Estados Unidos de México, la figura de Luis Donaldo Colosio vuelve a figurar en el primer plano de la actualidad informativa del país,apenas tres semanas antes de que los ciudadanos acudan a las urnas para elegir nuevo presidente para el sexenio 2012-2018.

 La razón no es otra que el estreno de una película que recrea el acontecimiento y la posterior investigación que se hizo del suceso. La proyección en pantalla en más de cuatrocientas cincuenta salas comerciales del largometraje Colosio, El Asesinato (http://www.colosioelasesinato.com.mx/) viene acompañada de la polémica como como consecuencia de la proxímidad de la convocatoria de las elecciones presidenciales.

 Aunque los productores de la película argumentan que la cinta cuenta con presupuesto además de mexicano, español, francés y colombiano, y que en ningún caso pretenden señalar con dedo acusador a ningún personaje en particular, han conseguido levantar una intensa polvareda en mitad de una campaña electoral, sacudida por la caída en picado de la candidata oficialista del Partido de Acción Nacional en el poder (PAN), Josefina Vázquez Mota, repudiada y cuestionada desde dentro de sus propias filas por el fundador de su partido y primer presidente electo en México en setenta años de gobiernos priistas, Vicente Fox, que no ha dudado en dar su apoyo al candidato adversario, Peña Prieto ( PRI).

 La elección de la fecha de estreno no es una casualidad, como la propia productora cinematográfica o el mismo director, Carlos Bolado, han señalado. El impacto mediático que tiene este catalogado como thriller político, supera con creces cualquiera de las expectativas que hubiesen podido generarse dado el trascendental momento político que vive el país. Las interpretaciones que de este hecho hacen unos y otros, ya están condicionando en parte el escenario electoral.

 A nadie pasa desapercibido que el asesinato de Colosio supuso el principio del fin, el origen de la caída del aparato de poder y de la amplia red clientelar tejida por el Partido Revolucionario Institucional a lo largo de setenta años ininterrumpidos de gobierno. La muerte del candidato, hombre íntegro que no quiso condicionar su candidatura a posibles hipotecas previas con el regimen del que emergió como figura política, y la elección de Ernesto Zedillo como sustituto,  hombre que supo lidiar la crisis de la paridad peso-dolar y dotar al país de un marco de estabilidad y creación de empleo, posibilitaron que en 2000 pudiesen celebrarse unas elecciones presidenciales históricas que dieron paso a la alternancia en el poder. 

 De aquel magnicidio acaecido hace dieciocho años muchas son las sombras que quedan sin aclararse. Condenado por los hechos y encarcelado, Mario Aburto es a día de hoy el único culpable de un crimen que nadie cree que pudiese cometer solo. Es la única evidencia de haberse hecho justicia en un periodo que además de la muerte de Colosio, sufrió el asesinato del Procurador de la República, Ruiz Massieu, encargado de la investigación del caso y a quien su relación de excuñados con el presidente saliente, Salinas de Gortari, alimentó un sin fin de teorías conspiratorias.
                   
                                                                   
 No sabrás quien mató a Colosio, pero si sabrás los porqués, la gente podrá hacerse sus propias preguntas, explica Bolado al referirse a su creación que él mismo define como ficción basada en hechos reales; lo cierto es que ya hay quien considera que esta cinta va a alimentar un sentimiento anti-PRI  y que es un movimiento orquestado para desestabilizar a un candidato al que las encuestas dan como ganador, pese a ver como  las distancias con sus perseguidores menguan a casa semana que pasa.

 Aquella muerte hizo temer a muchos que el país entrara en una espiral de violencia y terror. Pero lo cierto es que observando los hechos desde la distancia y la objetividad que dan los años, México dio un paso adelante permitiendo que llegaran a las instituciones políticos que condujeron al país a la estabilidad económica, la transparencia en los procesos electorales y a la alternancia en el poder.

 No fue una muerte en vano, aunque queden muchas sombras en ella y la democracia méxicana tenga aún muchas cuestiones pendientes de superar.