Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




viernes, 6 de abril de 2012

Tregua de viernes de pasión

      Viernes santo. Apenas son las 12.30 de la mañana y en una retransmisión de televisión  puede verse la entrada de la Esperanza Macarena en su iglesia, después de toda la noche rondando en procesión por Sevilla. El fervor y pasión que muestran los sevillanos ante su virgen, sorprende a propios y extraños. Ante sus vírgenes, habría que decir, porque la Esperanza de Triana coincide en este ritual de vuelta a su iglesia, después de toda una noche en vela y en danza por las calles de la ciudad.

       Se escuchan de fondo los pasos de los cofrades al son de la musica de orquesta. Interpretan marchas propias de esta época compuestas al efecto; El olor a incienso y cera se escapan esta vez a los sentidos. Cada cierto tiempo salvas de aplausos cortan la rutina de música y pasos; hace un momento acaban de cantar una saeta. Emocionante.

       El tiempo atmosférico ha dado una tregua y ha permitido celebrar las procesiones de la "madrugá"; las caras de la gente muestran alegría; hay gestos de agotamiento y también de alivio; parece que en medio de tantas tempestades alguna pequeña satisfacción reluce.

      Creyentes y no creyentes disfrutan del evento. Unos con fe y devoción, otros con sorpresa y perplejidad ante un espectáculo dificil de ver en otra parte. Todos se confunden en un mismo todo, sin apenas dejar fisuras. Silencio y respeto, a partes iguales, hacen de común denominador.

      Es la tregua del vienes santo. Tregua corta, apenas visible en el tiempo; un pequeño resquicio al que agarrarse para huir de la realidad cada vez más desazonadora.