Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




viernes, 14 de febrero de 2014

Valor de la vida

 Y el ministro del ramo, el de interior  para más señas, compareció a petición propia, después del run run constante del que venían haciéndose eco los medios y las sucesivas peticiones que algunas organizaciones políticas fuera del hemiciclo pretendían desde hace algún tiempo, el poco que ha transcurrido desde que un triste día, un grupo de emigrantes subsaharianos intentó entrar en aguas territoriales españolas a través de la Playa del Tarajal, en el término municipal de Ceuta.

 La película de los hechos es una cinta de terror en toda regla: dieciséis fallecidos y un número que las distintas fuentes no atinan a concretar, de desaparecidos. Todos ellos víctimas en un nuevo intento de entrar en territorio español a través de la siempre porosa frontera del norte de África. En el intento de alcanzar las costas, los agentes encargados de custodiar el litoral hicieron frente a la acometida con las convenientes advertencias y posterior intervención, cifrada ayer por el ministro, en el disparo de bolas de goma, cartuchos de fogueo intimidadores y botes de humo. La conclusión del altercado lejos de alcanzar efectos satisfactorios deja en la frontera una estela de muerte y desolación, cuya justificación por parte del titular de interior parece, cuando menos apurada.

 Podríamos entrar en valoraciones sobre si la intervención fue justa y proporcionada a los hechos o no; sobre si se socorrió adecuadamente a quienes se vieron inmersos en ella; sobre si se prestó socorro o no a los inmigrantes en función del palmo de litoral en que se encontrase, ya fuera marroquí o español, sobre si trató correctamente a cuantos consiguieron sobrevivir a la andanada y fueron puestos en circulación al otro lado de la frontera sin que se les aplicara el protocolo de expulsión, cuyas distintas etapas lo convierten en una tarea farragosa y burocrática... Un sin fin de interrogantes quedan y quedarán en el alero al carecer el hecho de una necesaria investigación independiente que este gobierno no va a ordenar ni tolerar.

 ¿Dimisión del ministro? Debería, aunque solo fuese por respeto a su inferior jerárquico y al cuerpo al que este representa, a quienes desautorizó al ofrecer ante la comisión parlamentaria unas explicaciones que distaban mucho de las que se habían dado en fechas anteriores;  Muy lejos en fin de una acción que apenas si consiguió los fines que se perseguían: contener a los que pretendían entrar, cuya determinación tal vez vino precedida por la creencia de que las fuerzas de seguridad tendrían que acogerles por la fuerza en vez de repelerlos, al encontrarse en medio de un entorno siempre hostil como es el agua. Es una muesca más que añadir a la de este dirigente que parece más preocupado por las cosas divinas que terrenales. Quizá anduviese mejor en otros menesteres, alejados de la función pública, a la que dedica gestos poco efectivos acompañados de una verborrea mística que por momentos raya en lo absurdo.

 Aún con todo, y pese a la gravedad de los hechos, los acontecimientos acaecidos en las costas de Ceuta merecen una reflexión de mayor calado. ¿Por qué los países ricos cierran a cal y canto sus fronteras aún a sabiendas de que es una cuestión casi imposible? Queramos o no queramos, miremos o no miremos a otro lado, hay un mundo de segunda división donde cuestiones tan básicas como tener medios suficientes para poder subsistir y un puñado de servicios básicos están no ya en entre dicho si no que, ni siquiera existen.

 La necesidad de alcanzar una vida mejor será siempre una fuerza incontenible que ningún sistema de protección impedirá que se consume. La dureza en los controles y la pretensión de evitar las llegadas será caldo de cultivo para que mafias, oportunistas y toda suerte de personajes sin escrúpulos, habiliten medios, escasamente seguros para trasladar a unos sujetos que victimas de la desesperación en muchos casos no dudarán en poner en peligro su vida y la de los que les rodean, sin importar el sexo o la edad. Y tal vez con el tiempo se acaben asumiendo los riesgos aun a costa de que el precio que se pague sea demasiado alto. Bien valdrá la muerte su una vez fallecido a uno le conceden la nacionalidad de un país europeo y por extensión los derechos de la misma a titulo póstumo tienen algún efecto en parientes directos.

 Hay que cambiar la orientación de algunos temas, atacando de raíz a la pobreza y miseria allí donde campan a sus anchas. Tal vez así siendo más proactivos, podamos eliminar situaciones dantescas como esta, eliminando el problema en origen y no en destino. Suena a palabras bien intencionadas pero vacuas, pero nada más lejos de la realidad. Y para ello se necesita concienciación a todos los niveles; a pie de calle a nivel de ciudadanos y a nivel gubernamental en las altas esferas. Solo así podrá ponerse remiendo a un mal que ahora es endémico, pero solo porque nos empecinamos en que así sea. Basta ya de mirar para otro lado y de autoconsolarse con miradas lastimeras de un minuto, para luego dirigir la atención a otro lado y seguir con la rutina como si nada.

 Valores y compromisos, vuelta al compromiso de reciprocidad en lo social, tal y como lo defendiera Mauss; en ellos radica la esencia del cambio. Mientras eso no ocurra el valor de la vida y de la dignidad humana  quedara  relegado al de un simple papel mojado.